domingo, 23 de noviembre de 2014

BITÁCORA Nº 11: HOY SE ACABA UNA HISTORIA, Y MAÑANA EMPIEZA OTRA

El pasado viernes, teníamos que entregar nuestro plan de trabajo para el Proyecto Personal de este verano con la finalidad no solo de cubrir los meses requeridos para CAS, sino de emprender nuevos retos y escoger nuestro nuevo desafío. Llegó el día, y no tenía nada que presentar, días antes noche buscaba desesperadamente a qué voluntariados podía incorporarme, pero no tuve éxito.

Este sábado fue un sábado totalmente distinto a los demás. Salía del museo del Banco Central de Reserva para un informe de Arte. Me sentía bien porque creí haber hecho un buen trabajo allí, Arte es de los pocos por no decir el único curso en el que las cosas me salen bien y le tengo un cariño especial porque es también un hobbie que me gusta. Iba por el centro de Lima camino a la Biblioteca Nacional de la Av. Abancay, y vi unos dibujos hechos en las mismas losetas de la avenida cerca a la pared, vi uno tras otro hasta que me encontré con un pequeño, cerca tenía una lata para darle dinero, estaba pintando uno de sus dibujos en el piso y al costado escribió algo que me motivó a liderar con inspiración este desafío: “Apoya el Arte” … No sabía qué hacer, me sentí  súper mal de ver a ese niño en esas condiciones, dibujaba bien y manejaba bien sus materiales, sólo tenía humildes bolsas con tiza en polvo. Busqué la verdad y actué con coherencia al pararme a su costado, tenía pocas monedas en la lata y le deposité dinero,  me alegró notar cómo la gente se acercaba a mirarlo y a dejarle dinero así sean céntimos o un sol. Lo llamaba pero no me escuchaba por la bulla del ambiente y le dije “¡Amiguito!”, volteó con un rostro triste y decaído y le pregunté “¿Cuántos años tienes?”, me dijo “11”, le pregunté “¿Haces esto todos los días?”, y me dijo “No, sólo los sábados”. Tenía prisa por llegar a la biblioteca y le dije “Ahí te he dejado cinco soles, sigue así”; su rostro cambió completamente y me dijo “¡Gracias!” algo ronco y tímido, me despedí diciendo “¡Mucha suerte!” y moviendo sus cabellos con mi mano.

Definitivamente me alegró el día, de hecho me arrepentí de no haber conversado más con él ni haberle preguntado su nombre. Horas después me imaginé hablarle frecuentemente y me he ido tomando cada vez más enserio la idea de dedicarme a este niño como Proyecto Personal. Siempre he pensado que la mejor forma de transmitir el mensaje que queremos dar es concentrarnos en un solo niño y conocerlo cada vez más para encariñarte con él y ganarte su confianza. Por creatividad creo que estoy escogiendo un proyecto diferente y también podría desarrollar la creatividad del niño enseñándole todo lo que he aprendido de Arte; por acción podría enseñarle demás cursos o quizá enseñarle valores que probablemente no se le haya inculcado, pero sobretodo enseñarle a sentir con la Iglesia y el mundo; y finalmente por servicio estaría dispuesto a comprometerme y esforzarme dos meses y quizá más tiempo en dedicarme a él los sábados a conocernos, aceptarnos y superarnos para que no solo sea un mejor artista sino una mejor persona.


Sé que fue una irresponsabilidad de mi parte no haber entregado mi proyecto el viernes, pero en cierto modo no me arrepiento porque no hubiera tomado a ese niño como opción para el proyecto. Sé que aún no hay nada concreto y que debo preguntarle si quiere ser parte de esto. Me encanta dibujar y ver escrito en el piso “Apoya el Arte” me conmovió totalmente y aunque haya pasado pocos minutos con él, creo que fueron suficientes para sentir el vínculo que hay en ambos. Si el colegio me lo permite, estaría encantado de hacerle la propuesta al pequeño y regalarle por lo menos un panetón para que comparta con su familia. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

BITÁCORA Nº 10: HASTA PRONTO LLANAVILLA

Desde que empezó el tramo final del año, sabíamos que sólo tendríamos una visita programada, sería nuestra última visita y con casi todos los compañeros con los que empezamos a construir todo esto, y que llegaba a su fin el primer año o la primera parte de este proyecto como salón. Todos estábamos de acuerdo con que era nuestra última oportunidad para poderle transmitirles un buen mensaje a cada uno de esos niños que nos estaban esperando. Al arrancar esa semana, sabíamos también que teníamos que filmar gran parte de nuestro video anual de Ciudad de Dio; y en el transcurso de la semana, los encargados dieron una idea para el sábado y nosotros fuimos dando más ideas para trabajar en comunidad, además de organizar las actividades que teníamos por secciones separadas y la actividad final donde se unían todos los grados.

Llegó el sábado, y entramos a Llanavilla tal como lo habíamos organizado para la grabación del video. Los niños tardaron un poco en llegar, pero apenas fueron viniendo rápidamente abrimos los salones para dar inicio a la clase de 1º y 2º. Teníamos muy claro que esta clase tenía que ser diferente a las demás así que tuvimos la gran idea de poner las carpetas en ‘U’ y llevamos sus sillas al centro para hacer una clase más dinámica para que todos se interesen en participar y no se aburran como los habíamos escuchado quejarse en visitas pasadas. Mientras mis compañeros lideraban la dinámica de ‘Head, and sholders knees and toes’, luego de buscar la verdad en mi rol como supervisor, actué con coherencia al ubicarme atrás de tal modo que pueda identificar a los que se escondían al último y convencerlos de participar, estar atentos y finalmente puedan aprender divirtiéndose. Afortunadamente no me equivoqué porque pude ver quiénes no prestaban atención y convencí a todos de que observen de las dinámicas y a la mayoría les gustó la clase.

Me tocó liderar la actividad que propuse en la semana, y creo haberlo hecho con la inspiración de los niños que en mi primera visita, querían quedarse con las caritas de los animales que estaban pegadas a unos palitos de madera, pero no podían porque no eran nuestros. Así que me esforcé y me comprometí a armar mis propios palitos con las caritas de los animales que les enseñamos de tal manera que el que sabía el nombre del animal en inglés, se llevaba la carita. 

Al principio no me entendieron bien, pero cuando pregunte el nombre de un animal y un niño lo decía y veían que se llevó la carita, inmediatamente todos querían participar para llevarse su animalito; lo que fue de mucho agrado al ver que mi trabajo dio fruto, y lo más importante, ganarme el cariño de los niños y trascender en ellos.





Finalmente, como lo habíamos planeado, hubo un ‘sketch’ de mis compañeros con todos los grados de Llanavilla en el patio, y para eso mi salón tuvo la iniciativa de traer las sillas hasta el patio para que los niños estén más cómodos. Aquella actuación tenía como finalidad darles el mensaje de no resolver las cosas con violencia, sino darse un tiempo para dialogar y amistarse como personas civilizadas que somos; atrás los niños comentaban que les gustó el mensaje. Fue una muy buena idea abordar ese tema porque precisamente ellos viven en un ambiente lleno de delincuencia y tantas maldades que hay en pueblos jóvenes, así que creo que finalmente cumplimos el objetivo en Llanavilla y todos estuvimos de acuerdo en eso. En el ‘flashback’ fuimos honestos en mencionar cómo los niños a veces no nos hacían caso porque estábamos solos como 4º “D” por primera vez sin la compañía de 4º “E” quienes llevaban el proyecto todo el año y con ello los niños les tenían más confianza que a nosotros; pero creímos haber cumplido nuestra misión en Llanavilla.






domingo, 28 de septiembre de 2014

BITÁCORA 9: LLEGO LA HORA DE ASUMIR UNA RESPONSABILIDAD MAYOR

Era mi turno de volver y tenía todas las ganas de sacarles sonrisas a mis pequeños; pero no podía estar presente durante toda esa clase, mi tutor dijo que me tocaba “estar en el balcón”. El coordinador se encarga de supervisar cada una de las aulas. Al enterarme me quedé anonadado, no podía creer que alguien como yo fuese designado coordinador, no estaba en condiciones de asumirlo. Me ilusioné con que se arrepienta y quería pedirle que me retire del cargo, no me sentía para nada preparado. Nunca demostré ser un líder que podía encargarse de una visita, siempre tuve una actitud pasiva, me escondía cuando necesitábamos un líder. Un día antes me sentí destrozado  al enterarme de algo muy doloroso, mi ilusión de reconciliarme con alguien especial estaba y está casi muerta; no tenía otra preocupación y no quería ir a ninguna parte porque tenía los ánimos abajo. Pero me puse a pensar en artistas que muchas veces tenían presentaciones justo cuando había muerto algún familiar. Ellos salen al escenario con ganas de satisfacer al público como si nada hubiera pasado; eso es ser profesional y como dicen: “el show debe continuar”;  eso me motivó a asumir el reto.

Al llegar no tenía idea cómo exactamente se cumplía con esta labor. El coordinador de 4º E fue Aarom, una persona muy abierta que trabaja en comunidad; y me ayudó en esta nueva experiencia. Ambos organizamos nuestras actividades turnándonos cada 15 minutos por salón supervisando, nos poníamos de acuerdo para tomarnos fotos reflejando nuestra labor ya que al encargarnos las fotos era difícil que nos tomen una. Nos comprometimos desde un inicio al asumir esto y nos esforzamos al supervisarnos mutuamente y apoyarnos cuando un salón necesitaba ayuda.

Cuando en Inicial trataban de escaparse, íbamos a la puerta a evitar que salgan. En una de esas me encontré con uno que estaba sólo y triste mirando la parte trasera del colegio, le pregunté por qué no regresaba con sus amigos y me dijo que no eran sus amigos porque siempre lo trataban mal o se burlaban de él; le pregunté si quería regresar a casa y lleno de lágrimas dijo que quería ver a su papá. Al escucharlo recordé cuando pasé algo parecido a su edad, y le dije algo que ahora me sirve para sonreír: “No es cierto que nadie te quiere, hay una hermosa persona dentro de ti, tarde o temprano vas a encontrar gente increíble que te va a querer un montón por como eres. Dios te esta dando la oportunidad de conocer gente buena en este lugar, debes aprovechar al máximo cada minuto que tienes con ellos. Vamos, entra y ¡Diviértete!”


Cuando en 3º y 4º se ponían muy juguetones, nos acercábamos a ayudar a los encargados de esas secciones y tranquilizábamos a los niños; en 5 y 6º no hubo tantos inconvenientes. En 1º y 2º cuando nuestros compañeros querían hacer una dinámica algunos niños se alejaban tristes y aburridos a una esquina, o se escondían debajo de las carpetas arrimadas y entré para tratar de poner orden sabiendo que ellos ya me conocían. 

Haciendo todo esto, buscamos la verdad de lo que realmente pasaba en los salones y actuamos con coherencia apoyando todos los grados porque el proyecto de una forma más global consiste en apoyarnos mutuamente para construir una mejor Ciudad de Dios.

Culminado mi turno como supervisor no quería quedarme haciendo nada y opté por ingresar a Inicial al haber compañeros de mi salón y me dieron confianza. Me acerqué al pequeño que ayudé hace unos minutos a preguntarle si estaba mejor y 3 o 4  niños me tomaron por sorpresa cuando se me lanzaron encima y no tenía idea de cómo controlarlos.



Fue el momento más bonito de la visita, me sentí bien por el cariño que me transmitieron esos niños y porque ayude a mis compañeros que me necesitaban. No solo trabajé en comunidad sino que sentí que trabaje con mi comunidad, la comunidad de mi salón donde siento confianza y recuerdo viejos tiempos del anterior proyecto. Me agradecieron por ayudar a controlarlos luego de eso y hasta se tomar un ‘selfie’ con los niños amontonándose como podían en mí. Nunca olvidaré un día como ese.

lunes, 8 de septiembre de 2014

BITÁCORA Nº 8: NO ES NECESARIO HACER UNA VISITA PARA PONER NUESTRO LADRILLO

Acababa mi primera experiencia en Llanavilla, y era hora de emprender un nuevo desafío o mejor dicho asumir un rol totalmente ajeno a mí en lo que ha transcurrido el año. Cuando se anunció este nuevo proyecto, se dejó en claro que sólo iríamos dos veces al bimestre, totalmente diferente a los bimestres anteriores que íbamos entresemana a Casita de la Paz. Esto implicaba evidentemente muchísimas horas menos de servicio para Ciudad de Dios, y para completar nuestra calificación deberíamos tener tres bitácoras, es decir una bitácora sin visita algo que sinceramente lo tome como imposible al escucharlo. Como mencioné anteriormente esto es todo un reto, porque en los bimestres anteriores no era más que espectador  mientras mis demás compañeros proponían o exponían las actividades para el sábado; y ahora más que nunca debía ser mucho más abierto con mis compañeros, participar en la lluvia de ideas, en general debía organizar actividades.

Esto empieza cuando  de manera inesperada en un simple chat grupal, donde la mayoría hacía lo posible para que de alguna forma entre 4º “D” y 4º “E” haya la mejor relación posible para quienes somos  los encargados de los niños de 1º y 2º de primaria de Llanavilla. La verdad, no hubo un buen acuerdo cómo se esperaba porque por varios motivos hubo un grupo que podía quedarse en el recreo y otro grupo que podía quedarse terminadas las clases. Finalmente decidimos dividirnos en dos grupos entre los que podían y no podían quedarse poniéndonos en el lugar de nuestros compañeros y pensando que en algún momento ellos podrían tener en cuenta algunas dificultades en nuestros horarios después de clase.

Me encontraba entre quienes podíamos quedarnos a la salida, y en esos pequeños minutos ocurrió algo que nunca imaginé en este proyecto,  llegué a ser participe de la organización y planificación de actividades. Pese a que a algunos no nos tocaba esa semana la visita a Llanavilla, hicimos un esfuerzo por organizar las actividades para apoyar de alguna forma a quienes les tocaba en la semana. 


Ese día de planificación, pudimos conocernos aún más como una unión de las comunidades de 4º “D” y “E”, aceptar nuestros defectos y virtudes, y tratar de superar el trabajo que hicimos la semana anterior. Para esto nuestros compañero de 4º “E” que faltaron la semana anterior nos preguntaron amablemente cómo nos fue a los de la “D” en esta primera experiencia en Llanavilla, así como ponerlos al tanto de las clases de Inglés que enseñamos anteriormente y ‘poner sobre la mesa’ los aspectos positivos y negativos de aquella clase; fue una especie de ‘flashback’ entre quienes fuimos y no fuimos a la primera visita del bimestre a los niños de 1º y 2º de primaria de Llanavilla. 


Además aprendimos algo nuevo por parte de nuestros compañeros de la “E”, nos enseñaron lo que era un Sílabo en este proyecto, aquí se plasmaba de una manera ordenada todo lo que planificábamos durante la semana. Acordamos enseñarle a los niños los útiles escolares en Inglés y en este sílabo estarían los materiales que requeriríamos para esa clase, así como una organizada distribución de los tiempos como mejora respecto a la salida anterior.


 Personalmente, no pude creer ser uno de los protagonistas en esta organización pero sin quitarle el protagonismo al grupo creo que en cierto modo cada uno de nosotros lideró con inspiración y se comprometió y esforzó a su modo, ya sea proponiendo ideas para las dinámicas, tratando de hacerle unas mejoras a las clases, ofreciéndose a preparar o conseguir algún material educativo, etc. Realmente puedo decir luego de esto tuvimos un arduo y gran trabajo en comunidad todos aportaban algo en el grupo, no había alguien que se quede callado, y nos encargábamos de llegar a un acuerdo en las actividades y de que todos entiendan lo planificado sin que se queden con alguna duda.


domingo, 24 de agosto de 2014

BITÁCORA Nº 7: A TRASLADAR LADRILLOS A UN NUEVO LUGAR

 Había muchas ganas de volver a Casita de la Paz y mejorar nuestro proyecto. Pero las buenas vibras iban desapareciendo en los primeros días del bimestre, se corría el rumor de un cambio de proyecto y lo tomaba como una broma. Discrepaba totalmente con la idea de abandonar a los niños de la casita para ayudar a otra gente, ni pensarlo.  Pero nuestro tutor hizo oficial la noticia, los rostros de desconsuelo de mis compañeros eran impactantes; saber que como proyecto no iríamos a darle el cariño que dábamos a los niños fue algo que nadie en el salón podía creer. Saber que nuestro nuevo proyecto sería Llanavilla no fue suficiente para consolar a un salón que sólo quería darles calidad de vida a niños únicos en el mundo, niños en quienes cada uno de nosotros estábamos completamente enamorados, esos niños sólo pertenecían a Casita de la Paz.

Tuvimos que organizar actividades en el bus y sin que podamos creerlo las ideas fluían con normalidad, como si hubiésemos trabajado juntos todo el año. Planeamos  usar ‘flashcards’ para que los niños aprendan los nombres de algunos animales en inglés y como era de costumbre para 4º “E” la clase acabaría con la oración final. El bus hizo una parada y 4º “E”  nos daba la bienvenida al proyecto, la hora había llegado. Hicimos nuestro ingreso y sucedió algo que a inicios de año nunca había pensado que llegara a suceder, veía con mis propios ojos un lugar que antes veía solo en fotos, veía la realidad de los niños de Llanavilla.


Los niños tardaron en llegar, y mientras venían observe el lugar y no podía creer que haya niños que estudien en un lugar muy humilde, además de tener que cruzar carreteras peligrosas donde ellos o sus acompañantes pueden salir lastimados. Una vez que llegaron entramos a nuestras respectivas aulas para dar inicio a las clases, allí nos presentaron y veía que los niños estaban ansiosos por conocer nuestras cualidades.

Me tocó enseñar a las mujeres, en mi grupo estábamos algo tímidos, y ni yo pude creerlo pero tomé la iniciativa en una actividad por primera vez en el año y lideré con inspiración poniendo los  ‘flashcards’ sobre la mesa y tratando de hacer la actividad lo más dinámica y entretenida posible. Al igual que en Casita de la Paz, nuestras actividades les aburrían dentro de media hora y aquí viene la parte con la que me quedo dela visita. Bajé mi cabeza hasta donde estaban las niñas y les pregunté si estaban aburridas, me dijeron que si y mientras me pedían un cambio de actividad, Estrella junto a su amiga agarraron la capucha de mi polera y la pusieron en mi cabeza, se rieron y mi amarraron las pitas de la capucha cómo si estuvieran ahorcándome, sus rostros de alegría y sus carcajadas no pueden explicarse con palabras, Estrella puso sus manitos en mis cachetes y me dijo: “¡Caperucito plomo!”, ella junto a su amiga soltaron unas carcajadas increíbles mientras me veían como estoy en la foto y sinceramente creí haber actuado con coherencia y haber logrado lo que se hace en un primer día de un proyecto Ciudad de Dios, ganarte la confianza de los niños y hacerles sentir que soy alguien en quienes pueden confiar.


Les concedimos su petición y llevamos a todos los niños del salón al patio, y las niñas sin dudarlo cogieron una pelota rosada grande para jugar algo parecido al vóley, seguían sonriendo cada vez más y más y se divertían sin que ellas se den cuenta en comunidad.


Ya era hora de irse, no sin antes hacer un ‘feedback’ de lo trabajado en el día y llegamos a la conclusión que habíamos hecho un buen papel, y que podíamos formar un gran equipo entre estos dos salones y trabajar en comunidad para construir la ciudad que queremos a fin de año en Llanavilla.



sábado, 5 de julio de 2014

BITÁCORA N°6: 5º VISITA A CASITA DE LA PAZ

Seguían los problemas internos en el salón, y parecía que no recibíamos el apoyo de ninguna autoridad del colegio. Hablábamos por grupos, a veces todos juntos, y llegábamos siempre a la conclusión que no recibíamos ningún tipo de apoyo administrativo para la posibilidad una cuarta. Pero debíamos ver todo esto desde otro ángulo, debíamos comprometernos y esforzarnos, y pese a todo lo más importante siempre iban a ser los niños, más allá de una nota absurda que puede mejorar o promediarse con otra, el propósito voluntario de visitar a los niños nadie nos lo iba a quitar.

Entonces una vez más habría que hacer el esfuerzo de ‘poner a un costado’ los problemas serios por los que estábamos pasando como salón, conocernos, aceptarnos y superarnos para darnos cuenta que si podíamos superar esto y tener en nuestra cabeza solamente a los niños. Empezamos con la idea que nos quedó en el flashback de la semana pasada: por primera vez fuimos eficientes en nuestro trabajo y cumplimos en conjunto con los objetivos planteados. Nos hicieron recordar en alguna de nuestras conversaciones que no podíamos empezar una cosa sin terminar otra; con lo que nos pareció que antes de empezar alguna otra actividad en la casita, debíamos terminar de arreglar bien los sectores que nos parecían más importantes o que más necesitaban los niños. Entre ellas se encontraba la zona de recreación la cual comparándola como estaba antes había quedado bastante bien a nuestro gusto, luego de la limpieza que hicimos. Y por supuesto planeamos hablar un poco más con los niños, luego de prácticamente no verlos en la visita anterior.

Llegamos todos a la casita con el entusiasmo que nos había dejado el buen trabajo que habíamos hecho la semana pasada; y teníamos muchas ganas de hacer las cosas bien para tratar de revertir el mal momento que teníamos y demostrar que realmente queríamos seguir con este proyecto. Pero una vez más al entrar, nos quedamos realmente desilusionados y muchos de nosotros quisimos realmente tirar la toalla luego de ver que: la zona de recreación que habíamos limpiado con mucho esfuerzo quedó hecha un alboroto y totalmente desordenada, comentamos incluso que estaba peor que antes de su limpieza; es más había allí una madre o voluntaria que estaba con una mesa haciendo doctores vida, nos miró como si nada  hubiera pasado, sin importarle nuestros rostros de decepción, o como si esa zona de recreación hubiese estado siempre así de desordenada. 

Fue inevitable retirarnos de esa zona con rostros de completa decepción e indignación luego de darnos cuenta que a las mamás o la gente en general que maneja la casita no le importa sinceramente el esfuerzo que le ponemos a cada una de nuestras visitas. Pero sobretodo lo que nos dolió más fue enterarnos nuevamente que en nuestra visita no contaríamos con el cariño de los niños, al igual que la semana pasada ellos se encontraban en sus tratamientos y prácticamente dábamos todo por perdido.  


En medio del desgano y de haber encontrado la verdad de esta situación, tuvimos que actuar con coherencia y preguntamos qué podíamos hacer en beneficio de la casita, e inmediatamente nos dijeron que arreglemos uno de los cuartos de la azotea, y al llegar no podíamos creer sinceramente que haya un lugar tan desordenado, sucio, con polvo y con muchísimos artefactos viejos que ni se utilizaban y que hasta podían vender para recaudar fondos. Fue realmente un desastre lo que estábamos viendo y teníamos todos un profundo fastidio por tener que limpiar un depósito insignificante que ni usan los niños porque nuestra labor era limpiar sectores en donde circulaban los niños para que ellos no se vean afectados. En fin, había que liderar con inspiración cada uno de nosotros para dar ideas de cómo arreglar ese cuarto y sacar adelante esta visita. 

Fue muy agotador sacar un sinfín de cosas que habían amontonadas y encima ni podíamos ayudarnos de una forma adecuada porque la entrada a ese cuarto era demasiado estrecho y hasta parecía imposible sacar algunas bolsas o artefactos enormes por una puerta tan pequeña y un lugar tan estrecho para circular. 


Realmente nos comprometimos y nos esforzamos, y limpiamos todo el polvo que había en el cuarto, en cada objeto que sacamos, en cada estante que había allí y trapeamos el piso para luego poder poner en su lugar todas las cosas que habíamos sacado.


Habíamos acabado de arreglar bien ese depósito y estábamos realmente agotados, invertimos mucho tiempo en eso y era la hora de irnos y pese a haber hecho una buena limpieza, nos fuimos con el sabor amargo de no haber disfrutado con los niños.


No se pudo trabajar como quisimos porque no había muchos niños y eso es algo que anhelamos con ansias cada vez que nos anuncian una salida a Casita de la Paz; no limpiar como tal vez piensan las mamás o las personas que administran la casita y eso es algo que realmente nos indigna como salón porque en el flashback muchos se quejaron de que hasta parecía que las mamás nos usaban como si viniéramos solo a limpiar y a solucionar problemas totalmente ajenos a los niños que francamente no son de nuestro interés porque eso es problema de las mamás o producto de su mala organización, no el nuestro.   



En conclusión no me pareció un buen día para nada porque no encontramos alegría por ningún lado, mas bien todo lo contrario luego de darnos cuenta de cómo nos tratan o cómo nos ven la gente adulta en Casita de la Paz. Por otro lado me gustaría añadir que mientras otros hacían doctores vida con las mamás, nosotros estábamos asfixiándonos en un lugar lleno de polvo, suciedad, y artefactos viejos; lo que no me pareció para nada justo de parte de mis compañeros ni de las mamás que nos enviaron a limpiarlo. A lo que voy es que deberíamos conocernos y aceptarnos aún más, para turnarnos cuando nos toquen actividades que requieran un gran desgaste físico; porque se supone que somos una comunidad que esta para apoyarse entre todos, no para que unos hagan el trabajo más delicado y otros el más fuerte. Hay muchísimas cosas que mejorar, organizar mejor nuestras actividades, preguntar con anticipación cuáles son los horarios de los tratamientos de los niños para no darnos con la sorpresa que no están, y sobretodo pulir más la idea de cumplir con los objetivos que nos planteamos en la semana y llevarle alegría y una mejor calidad de vida a los niños que nos necesitan.

sábado, 21 de junio de 2014

BITÁCORA N°5: 4º VISITA A CASITA DE LA PAZ

Luego de la última visita, llegó el lunes y nos metimos en serios problemas, luego de enterarnos que no habíamos cumplido con la publicación de la bitácora que correspondía a esa semana y por lo tanto teníamos la nota mínima en esa bitácora.  Este hecho generó mucha polémica en el salón, y se generaron muchos puntos de vista, pero lo concreto es que no revisamos las fechas de presentación de las bitácoras y por ende no las presentamos a tiempo. Pedimos una oportunidad para hacer una bitácora más para promediarla con esta, y hasta ahora no hay nada claro respecto a una nueva oportunidad. Esto creó una especie de crisis interna en el salón, y muchos lo tomamos mal, creíamos que los problemas ya habían acabado y la verdad era que recién estaban empezando. Algo que resumía todos nuestros planes, era que teníamos que demostrar que queríamos una oportunidad, pidiendo más visitas y demostrando nuestro verdadero interés por el curso, y sobretodo por los niños.

La crisis generó una especie de división entre los miembros del salón y esto duró casi una semana, creamos peleas entre nosotros lo cual estuvo tremendamente mal. Sin embargo no podíamos seguir dándole vueltas al asunto, debíamos trabajar para la visita que pedimos como muestra de que queríamos una oportunidad. Entonces, planificamos durante la semana hacer algo que teníamos planeado desde que llegamos por primera vez, limpiar la zona de recreación de los niños, estaba realmente sucia, desordenada, con polvo, en resumen no tenía las condiciones para ser una zona de recreación para niños. Entonces tuvimos que organizar actividades en el momento, y nos íbamos a dividir en dos grupos, uno se encargaría de limpiar toda esa zona, y otro se encargaría de estar con los niños.

Al llegar, nuestros planes se desarmaron considerablemente, las mamás nos dijeron que gran parte de los niños se había ido a sus tratamientos y otros estaban en el parque, en resumen no había ningún niño en la casa. Tras no haber niños, no nos quedó otra que encargarnos todos de la limpieza. Era imposible trabajar todos en un espacio tan pequeño así que nos dividimos nuevamente en dos grupos, uno se quedaría limpiando bicicletas, mesas y en general de la zona de recreación, mientras que otro estaría afuera de la casa lavando los carros y bicicletas de juguete de los niños.

Yo estaba en el grupo de quienes lavaban los juguetes y desde el principio fue difícil por lo pesados y el buen número de juguetes que tenían amontonados los niños. Fue muy complicado y agotador lavar todos esos juguetes aunque no parezca, sinceramente me dio lastima que los compañeros que trabajaron dentro de la casa nos hayan dicho como que no trabajamos nada, pero en verdad fue complicado. Sobretodo porque fue en la calle, con personas extrañas y  serenazgos que nos miraban todo el tiempo y nos criticaban por lo que hacíamos, pero creo que al final eso fue parte de este reto, y actuamos con coherencia al aceptarlo porque finalmente no tiramos la toalla, 'sudamos la camiseta' hasta el final y realmente nos comprometimos y nos esforzamos con lo que nos asignaronCreo también que ayudamos a los niños en lo que más les era urgente y lo que tal vez más querían, que todos sus juguetes estén limpios, y por eso no creo que no hallamos hecho nada como muchos dicen.

Cambiando un poco el tema, me encontré con Margarita y por un lado me alegré de verla y de paso le pregunté si me perdonaba por lo de la semana pasada, y afortunadamente me dijo que no había problema y que su herida ya estaba sanando. Pero por otro me preocupó mucho verla tan callada, cansada y sin la esencia que la caracterizaba cada visita. Ese día fue totalmente distinta, ya no hacía bromas, ya no le ponía apodos graciosos a mis demás compañeros, y casi ni la escuché reír tanto como otras veces y en resumen como mucha pena tengo que decir que en esta visita la vi como despidiéndose de nosotros. Luego de esto no pude evitar sentirme tan mal de pensar en que Margarita poco a poco nos está compartiendo sus últimas presencias en la casita y que tal vez en un tiempo no muy lejano no vuelva a verla nunca más. Aunque me duela, creo que tengo que buscar la verdad respecto a su estado de salud para encariñarme mucho más con ella y aprovechar al máximo cada segundo que pase mientras la acompaño, aunque sé que no debería esperar una mala noticia para recién hacerlo, pero no tengo alternativa,. 


Puede que el resto nos haya visto como que no hicimos nada y si yo fuera ellos diría lo mismo a comparación de lo que hicieron los que trabajaron dentro de la casita. Creo que es cuestión de ponerse en lugar de los demás y no criticarnos entre nosotros, sino más bien apoyarnos y salir adelante juntos. Al final cuando regresamos al colegio, hicimos un ‘feedback’ como ya estaba planeado, y dicho sea de paso nos ayudó a conocernos, aceptarnos y superar nuestras dificultades en este largo camino. Resaltamos un poco el hecho de que hicimos un trabajo mucho mejor a comparación de otras visitas, porque cumplimos con el objetivo y pudimos por primera vez decir y gritar ‘Misión cumplida’. No todo salió como lo planeamos, pero más allá de eso cada uno de nosotros hizo lo que tenía que hacer, por momentos algunos nos distrajimos y no sabíamos qué hacer, como yo. Pero creo que con el tiempo cada uno llegará a poder solucionar los problemas inesperados por sí solos, para finalmente formar esa comunidad que desde un inicio estamos buscando formar y poder todos juntos liderar con inspiración sin depender tanto de los que siempre trabajan como es de costumbre y me parece que es algo que deberíamos mejorar de una vez

BITÁCORA N°4: 3º VISITA A CASITA DE LA PAZ

Por fin, había llegado el Segundo Bimestre y todos teníamos entre nuestras prioridades volver cuanto antes a la Casita de la Paz. Ya teníamos unas ideas para visitar a los niños. Pero un miércoles de esa semana recuerdo perfectamente que volviendo del recreo y listos para intercambiar de salones, nuestro tutor vino inesperadamente al aula para evitar que nos fuéramos porque tenía que decirnos algo muy importante y doloroso. Sabíamos que esto podía pasar en cualquier momento por obvias razones, pero no teníamos idea que fuera a pasar tan rápido. Ese día, nuestro tutor nos contó con mucha pena que uno de los niños, Ángel, había fallecido esa mañana. Algunos llegaron hasta las lágrimas y a mi me hubiera encantado derramar algunas porque fue un niño muy tranquilo, callado, estaba en silla de ruedas por no tener una pierna, y se le notó en nuestras dos salidas que estaba muy cansado. Lo que más me apena de todo esto fue que no pude dedicarle el tiempo que me hubiese gustado darle, pero ahora todos sabemos que hay un Ángel en el cielo que guía cada día nuestro proyecto de Ciudad de Dios, y cuida también cada día a los niños.
Debíamos tratar de levantar cabeza luego de este duro golpe, pero sinceramente fue muy difícil tanto por parte nuestra como de la casita. Queríamos despedirnos de Ángel, pero no contestaban, nosotros estábamos desesperados, y todo se complicó más. Hechos como estos se supone que sirven para unir más a una comunidad y la verdad, nos costó mucho, primero tuvimos que conocernos, aceptarnos y superar este mal momento. Esto tuvo que continuar y luego de un tiempo, coordinamos y organizamos las actividades de lo que sería nuestra 3º visita.

Con una herida muy marcada, llegó el día en el debíamos hacer la visita. Llegamos y notamos que los niños tenían la misma actitud y la misma alegría al vernos de siempre, lo que fue un verdadero alivio y sinceramente nos motivó a hacer las cosas bien. Algo que ya veía venir era la muy probable ausencia de Jaden, comentaba con mis compañeros que también jugaron con él respecto a su probable ausencia ya que me enteré que Jaden no tenía cáncer y solo iba a acompañar a su hermano, Ángel. Esto me dio mucha pena tan solo con pensar en la reacción que haya tenido al momento de enterarse de la lamentable muerte de su hermano. Sin embargo, encontré a alguien que desde el principio me cayó muy bien, Margarita, mientras almorzaba me di cuenta que ya casi ni tenía pelo y no quería aunque fue inevitable pensar el momento en el que sea su turno.

Hicimos la primera actividad, que consistía en enseñarles a los niños palabras en inglés para que tengan un poco de Internacionalidad, uno de los pilares Agustinos. Esta divertida dinámica  se desarrolló con algunos carteles con la palabra y arriba imágenes de lo que queremos que aprendan. Y luego de esta, hicimos una fila para presentarnos a los niños como si fuera la primera visita, solo que esta vez fue de forma un poco más formal y buscamos que ellos nos tomen no tanto como unos amigos, lo cual no esta mal, sino que nos vean más como unos líderes en quienes puedan confiar. Esta idea surge luego de actuar con coherencia y hacer una autoevaluación que hicimos en clase, luego de darnos cuenta que tal vez nuestro propósito en el proyecto no era bien captado por parte de los niños, ya que no nos hacían caso, los mimábamos mucho y se distraían y dispersaban rápido cuando queríamos presentarles alguna dinámica en grupo. 

Cuando nos trasladábamos al parque, veía a Anderson que se divertía manejando una bicicleta de juguete, y al ver que por fin no estaba uno de mis compañeros a su costado, aproveché para hablar con él y volvernos amigos. 

Lo estaba logrando, hasta que recién volteaba una cuadra con Anderson y su bicicleta y de la nada apareció una niña muy pesada, aunque delgada, que se subió a mi espalda y cuando la escuche sonreír con su peculiar carcajada cerca a mi oreja, no lo pensé dos veces, era Margarita.
La lleve todo el trayecto desde la casita hasta el parque, y cuando la solté en el gras, sentí que me dolía mucho la espalda. Hicimos algunas actividades planificadas previamente en el pasto, todos juntos mirando uno de los juegos que había por allí, donde se iba a realizar una dinámica para que los niños identifiquen a qué animal estaban representando mis compañeros, y lo tenían que decir en Inglés para darles una carita feliz en la frente. 

Allí algo que me dolió mucho fue que cuando Margarita les estaba poniendo caritas a algunos de sus amigos, muchos de mis compañeros me comentaron que Margarita no les caía para nada bien. Dicho sea de paso, uno de mis objetivos en este proyecto también sería lograr que mis compañeros se encariñen con ella y no la vean tanto como la que “malogra el grupo”, sino como una de las más entusiastas y juguetonas de la Casita, quisiera y les ayudaría a buscar la verdad, para que se den cuenta  esa es realmente Margarita.

Hablando de ella, no puedo evitar mencionar la parte fea de la visita, y muy dura dicho sea de paso. Cuando tocaba la parte de recreación, los niños juagaron a lo que más les entretenía. Yo buscaba a uno de los niños para jugar y se acerca Margarita una vez más para que la cargue en mi espalda, se encontró con una de sus amigas y le dijo que juguemos a carrera de caballos. 
El tramo era muy largo e hicimos una parada, sentía que ya no podía más y le dije que por favor no se sube, ella quería seguir jugando y cuando se subió yo sinceramente no sabía que hacer, mi cuerpo estaba casi sin equilibrio, tambaleando un poco, inestable, etc. De nada iba a servir que le dijera que baje porque no me iba a escuchar, así que intenté seguir corriendo y en apenas unos pasos ya estaba muy cansado y sentía que mi espalda no aguantaría más. Rápidamente me caí, Margarita salió disparada hacia adelante y  no puedo explicar lo destrozado que me sentía cuando la vi caer, gritar de dolor, y sobretodo la cara de dolor que puso mientras rodaba en el piso. Traté de actuar con coherencia al primero pedirle perdón y luego preguntarle dónde era que se había golpeado, entonces la llevé donde Gabriela, compañera que como planificamos en la semana, sería la encargada de consolar a los niños.


Finalmente espero que Margarita no esté molesta conmigo luego de este incidente, ya que al regresar a la casa para irnos, pregunte por ella y me dijeron que estaba en su cuarto con una mamá para curarla de los raspones. Haciendo una autocrítica de todas las visitas, me gustaría un poco ‘cambiar mi chip’ de centrarme en un solo niño como vengo haciéndolo desde el inicio, sino también quisiera encariñarme con los demás y que la mayoría sienta confianza conmigo, el cual es un objetivo que tengo desde que llegué por primera. Ahora, como lo dije anteriormente, mi objetivo es que toda la comunidad vea que Margarita no es la ‘pieza fea del grupo’, y que la conozcan más para que se den cuenta de quien realmente es y no la juzguen tanto por su  forma de ser.

miércoles, 30 de abril de 2014

BITÁCORA N°3: 2º VISITA A CASITA DE LA PAZ

Tuvo que pasar un mes para escuchar algo esperado desde la última vez que visitamos un agradable lugar, donde la tristeza desparecía de forma mágica, para darle lugar a una felicidad inquebrantable. Como todos deben estar especulando, estoy hablando de Casita de la Paz; un lugar que definitivamente más que necesitar por una nota, extrañaba mucho. Extrañaba a cada uno de los niños: su inocencia, su  dulzura, su cariño; y la paz que necesitaban de nuestra parte, y la que personalmente necesitaba de parte de los niños.
Aunque la verdad no se podría decir que escuché que me tocaba realizar la visita esta semana, porque mientras el tutor habló respecto al tema y estábamos organizando actividades, cometí el error de distraerme en plena explicación. De lo que estaba seguro era de que el salón se distribuiría en 4 grupos: Matemática, Ingles, Liderazgo, y Arte. Con lo que un grupo: Liderazgo y Arte, irían esta semana; a raíz de esto supuse que  la próxima irían Matemática e Ingles, donde me designaron Matemática. Pero un día antes de la visita, cuando todos los permisos estaban ya recogidos, me enteré que durante la semana habían dicho que no había forma de que ningún grupo vaya la próxima semana; con lo que me quedaban dos opciones, o ir a Llanavilla (otro lugar de ayuda social) o quedarme sin visita hasta el próximo bimestre. Definitivamente no había forma de querer ir a Llanavilla, porque me quedaba el resentimiento de no poder acompañar a los niños de la Casita, por mi culpa e irresponsabilidad.  Por lo que traté de hacer hasta lo imposible por ir a la Casita, y se me ocurrió mandar mi permiso escaneado al correo de mi tutor, pidiéndole que por favor me permite ir a la casita y que por ese correo me de una respuesta si iría o no. Horas más tarde fue un alivio leer una respuesta positiva a mi correo, diciendo que podía ir con la condición de entregar mi permiso el día de la visita, en físico. 

El sábado cuando ya era hora, luego de pasar un buen susto el día anterior, nos reunimos todos en el tablazo como lo habíamos acordado previamente; y a diferencia de la vez pasada, quedaba menos tiempo para juntarnos porque esta vez el bus venía a las 11:30 am, la hora exacta en la que acababa nuestra catequesis de Confirmación. Aproximadamente 15 min más tarde, entramos todos en el bus y partimos rumbo a Casita de la Paz. Al llegar, noté que había menos niños de los que había la vez pasada. Estuve algo preocupado, y pensando que les pudo haber pasado a los niños. Sobretodo por la ausencia de un niño que marcó mi experiencia de la visita anterior, Romel. Era el más carismático, quien más cariño mostraba hacia nosotros, nos tenía más confianza, y las ganas por vivir y compartir un momento con nosotros a pesar de su enfermedad y de no tener una pierna; pero lamentablemente no lo encontré ese día y me quede muy triste por no poder contar con él durante esta visita.

Todos preocupados buscamos la verdad  preguntando dónde estaban los demás niños y una encargada, nos contó que algunos estaban en quimioterapia, y nos contó también algo que me dolió mucho, dijo que la permanencia de ningún niño era segura. Muy aparte de la consecuencia mortal que tiene esta enfermedad, la organización que maneja Casita de la Paz, Fuente de Vida, hace de vez en cuando que los niños roten de sede. Es decir en cualquier momento un niño puede rotar a otro lugar de reposo y puede que algún día dejemos de verlos. Entonces preferí quedarme con la duda, en lugar de preguntar específicamente por Romel, y tal vez escuchar lo peor y que me duela profundamente.
Pero una vez más, la tristeza desapareció de forma mágica. Mientras una voluntaria se encargaba de enseñarle la importancia de consumir frutas y verduras a los niños, me ponía a pensar donde pudiera estar Romel. Cuando de repente apareció entre las mesas, mochilas y piernas de mis compañeros; un niño que había llegado recién esa semana, y que desde que vi reflejado en su rostro una sonrisa inocente y llena de felicidad, me tomó de la mano para que lo acompañe a jugar, lo que implicaba separarme de mis compañeros mientras estos esperaban a que la actividad de la voluntaria acabase, y desde allí empezó una de mis mejores experiencias como persona. Se trataba de Jaden, un niño de más o menos 7 años que desde un inicio demostró tener muchas ganas de jugar con nosotros, especialmente un juego de ‘la cárcel’, y en el transcurso de la visita nos fuimos dando cuenta que era demasiado hiperactivo.  

Apenas llegamos al parque para jugar con los niños, me encontré también con una niña que me caía muy bien desde la visita pasada, Margarita era entusiasta le buscaba apodos a cada uno de nosotros y se veía muy alegre de poder compartir un tiempo con nosotros.

 Por otro lado Jaden quería seguir jugando a la cárcel, un juego algo raro que consistía en agrupar a unos cuantos compañeros para que Jaden nos pegue o nos tire de un lado a otro. En fin, cuando debíamos hacer nuestras actividades grupales planificadas previamente, Jaden se negaba a jugar en grupo porque prefería seguir jugando con nosotros a la cárcel y además notamos una cara de tristeza en él pero afortunadamente logramos convencerlo. Nuestra primera actividad grupal era juntar a todos los niños en un cuadrado para que estos puedan dibujar lo que quieran con unas tizas en cartulinas negras A3. Como era de esperarse, Jaden quería dibujar una cárcel y lo ayudé a dibujar una cárcel del tamaño de toda la hoja para que pueda meter a todos en esa cárcel gigante.


Luego seguimos con un grupo de amigos, lideramos con inspiración jugando nuevamente a la cárcel pero esta vez Jaden quería desplazarse por otra parte del parque y así lo hicimos. Pasaron los minutos y propusimos otro juego grupal, ‘Teléfono malogrado’ con el que juntamos a todos los niños y los dividimos en dos columnas para que con un plumón grueso escriban el mensaje en una hoja. Pero esto no fue más que un intento fallido, pues a los niños no les gustó la idea de jugar un juego como este. Mientras pensábamos en cual sería un juego que les pueda gustar a los niños, estuvimos todos distraídos y no nos dimos cuenta de que Jaden se había metido el plumón a la boca, nadie sabía que hacer y lamentablemente vino un compañero que no conocía bien a Jaden y le arranchó el plumón. Entonces él se puso muy molesto, triste, nos dio la espalda y no quería que le habláramos; hasta que se nos ocurrió preguntarle si quería su plumón de vuelta y de la nada sonrió y nos dijo que sí, entonces le dijimos lo peligroso que era meterse un plumón a la boca, nos prometió que no lo volvería a hacer y dibujo otra cárcel con plumón. Desde allí lo conocimos, aceptamos sus defectos y virtudes, y superamos cualquier obstáculo,  dándonos cuenta de que no podíamos quitarle algo a Jaden a la fuerza, porque al ser hiperactivo no podemos interrumpir lo que esta haciendo: como el ejemplo de dejar de jugar a la cárcel para pintar en grupo, o el ejemplo del plumón y eso es algo que no sabía y que debemos tener en cuenta para nuestra próxima visita.

Estábamos algo aburridos, nos quedaba poco tiempo, y a alguien se le ocurrió la genial idea de jugar ‘Policías y ladrones’ y en cuestión de segundos todos los niños dejaron atrás el aburrimiento y mostraron muchas ganas de jugar este último juego. Sin dudarlo, actuamos con coherencia y dejamos que Jaden escoja y él rápidamente dijo que quería ser policía. Entonces cuando dimos la señal para empezar a jugar Jaden me llamó agarrando y moviendo mi mano, para que lo acompañe a cumplir su sueño: Ser un policía y atrapar la mayor cantidad de ‘ladrones’ para meterlos a la cárcel y golpearlos cuantas veces quiera. Me pidió subirse en mis hombros y con toda confianza le permití hacerlo, cuando intenté correr con él encima mío, me di cuenta que sería algo complicado alcanzar a mis compañeros porque iba demasiado lento y me cansaba rápido. Por lo que le dije que los sorprenderíamos por detrás para que sea mucho más fácil atraparlos; luego atrapamos a una buena cantidad de ladrones y Jaden se sintió muy feliz y realmente se divirtió.


Acabo el juego, regresamos a la casa y ya era hora de irnos, al entrar me di cuenta que muchos de los niños que vi la vez pasada, y creí que se habían ido, estaban almorzando regresando de la quimioterapia. Y estuve más tranquilo hasta que me note que no estaba Romel, me preocupe mucho y estaba triste porque tal vez no volvería a verlo hasta que un compañero le preguntó a una de las mamás donde estaba Romel, y nos dijo que había regresado a su ciudad natal, pero que volvería a mediados de mayo. Luego de escuchar esto estuve mucho más tranquilo y pude irme en paz, no sin antes despedirme de Jaden, un niño que cambió lo mal que me sentía ese día y le prometí que regresaría pronto. Espero con muchas ganas un nuevo llamado de mi tutor para regresar a la casita y poder jugar con Romel y Jaden juntos para poder pasar un día mucho más divertido de lo que fueron estas dos visitas.