sábado, 21 de junio de 2014

BITÁCORA N°4: 3º VISITA A CASITA DE LA PAZ

Por fin, había llegado el Segundo Bimestre y todos teníamos entre nuestras prioridades volver cuanto antes a la Casita de la Paz. Ya teníamos unas ideas para visitar a los niños. Pero un miércoles de esa semana recuerdo perfectamente que volviendo del recreo y listos para intercambiar de salones, nuestro tutor vino inesperadamente al aula para evitar que nos fuéramos porque tenía que decirnos algo muy importante y doloroso. Sabíamos que esto podía pasar en cualquier momento por obvias razones, pero no teníamos idea que fuera a pasar tan rápido. Ese día, nuestro tutor nos contó con mucha pena que uno de los niños, Ángel, había fallecido esa mañana. Algunos llegaron hasta las lágrimas y a mi me hubiera encantado derramar algunas porque fue un niño muy tranquilo, callado, estaba en silla de ruedas por no tener una pierna, y se le notó en nuestras dos salidas que estaba muy cansado. Lo que más me apena de todo esto fue que no pude dedicarle el tiempo que me hubiese gustado darle, pero ahora todos sabemos que hay un Ángel en el cielo que guía cada día nuestro proyecto de Ciudad de Dios, y cuida también cada día a los niños.
Debíamos tratar de levantar cabeza luego de este duro golpe, pero sinceramente fue muy difícil tanto por parte nuestra como de la casita. Queríamos despedirnos de Ángel, pero no contestaban, nosotros estábamos desesperados, y todo se complicó más. Hechos como estos se supone que sirven para unir más a una comunidad y la verdad, nos costó mucho, primero tuvimos que conocernos, aceptarnos y superar este mal momento. Esto tuvo que continuar y luego de un tiempo, coordinamos y organizamos las actividades de lo que sería nuestra 3º visita.

Con una herida muy marcada, llegó el día en el debíamos hacer la visita. Llegamos y notamos que los niños tenían la misma actitud y la misma alegría al vernos de siempre, lo que fue un verdadero alivio y sinceramente nos motivó a hacer las cosas bien. Algo que ya veía venir era la muy probable ausencia de Jaden, comentaba con mis compañeros que también jugaron con él respecto a su probable ausencia ya que me enteré que Jaden no tenía cáncer y solo iba a acompañar a su hermano, Ángel. Esto me dio mucha pena tan solo con pensar en la reacción que haya tenido al momento de enterarse de la lamentable muerte de su hermano. Sin embargo, encontré a alguien que desde el principio me cayó muy bien, Margarita, mientras almorzaba me di cuenta que ya casi ni tenía pelo y no quería aunque fue inevitable pensar el momento en el que sea su turno.

Hicimos la primera actividad, que consistía en enseñarles a los niños palabras en inglés para que tengan un poco de Internacionalidad, uno de los pilares Agustinos. Esta divertida dinámica  se desarrolló con algunos carteles con la palabra y arriba imágenes de lo que queremos que aprendan. Y luego de esta, hicimos una fila para presentarnos a los niños como si fuera la primera visita, solo que esta vez fue de forma un poco más formal y buscamos que ellos nos tomen no tanto como unos amigos, lo cual no esta mal, sino que nos vean más como unos líderes en quienes puedan confiar. Esta idea surge luego de actuar con coherencia y hacer una autoevaluación que hicimos en clase, luego de darnos cuenta que tal vez nuestro propósito en el proyecto no era bien captado por parte de los niños, ya que no nos hacían caso, los mimábamos mucho y se distraían y dispersaban rápido cuando queríamos presentarles alguna dinámica en grupo. 

Cuando nos trasladábamos al parque, veía a Anderson que se divertía manejando una bicicleta de juguete, y al ver que por fin no estaba uno de mis compañeros a su costado, aproveché para hablar con él y volvernos amigos. 

Lo estaba logrando, hasta que recién volteaba una cuadra con Anderson y su bicicleta y de la nada apareció una niña muy pesada, aunque delgada, que se subió a mi espalda y cuando la escuche sonreír con su peculiar carcajada cerca a mi oreja, no lo pensé dos veces, era Margarita.
La lleve todo el trayecto desde la casita hasta el parque, y cuando la solté en el gras, sentí que me dolía mucho la espalda. Hicimos algunas actividades planificadas previamente en el pasto, todos juntos mirando uno de los juegos que había por allí, donde se iba a realizar una dinámica para que los niños identifiquen a qué animal estaban representando mis compañeros, y lo tenían que decir en Inglés para darles una carita feliz en la frente. 

Allí algo que me dolió mucho fue que cuando Margarita les estaba poniendo caritas a algunos de sus amigos, muchos de mis compañeros me comentaron que Margarita no les caía para nada bien. Dicho sea de paso, uno de mis objetivos en este proyecto también sería lograr que mis compañeros se encariñen con ella y no la vean tanto como la que “malogra el grupo”, sino como una de las más entusiastas y juguetonas de la Casita, quisiera y les ayudaría a buscar la verdad, para que se den cuenta  esa es realmente Margarita.

Hablando de ella, no puedo evitar mencionar la parte fea de la visita, y muy dura dicho sea de paso. Cuando tocaba la parte de recreación, los niños juagaron a lo que más les entretenía. Yo buscaba a uno de los niños para jugar y se acerca Margarita una vez más para que la cargue en mi espalda, se encontró con una de sus amigas y le dijo que juguemos a carrera de caballos. 
El tramo era muy largo e hicimos una parada, sentía que ya no podía más y le dije que por favor no se sube, ella quería seguir jugando y cuando se subió yo sinceramente no sabía que hacer, mi cuerpo estaba casi sin equilibrio, tambaleando un poco, inestable, etc. De nada iba a servir que le dijera que baje porque no me iba a escuchar, así que intenté seguir corriendo y en apenas unos pasos ya estaba muy cansado y sentía que mi espalda no aguantaría más. Rápidamente me caí, Margarita salió disparada hacia adelante y  no puedo explicar lo destrozado que me sentía cuando la vi caer, gritar de dolor, y sobretodo la cara de dolor que puso mientras rodaba en el piso. Traté de actuar con coherencia al primero pedirle perdón y luego preguntarle dónde era que se había golpeado, entonces la llevé donde Gabriela, compañera que como planificamos en la semana, sería la encargada de consolar a los niños.


Finalmente espero que Margarita no esté molesta conmigo luego de este incidente, ya que al regresar a la casa para irnos, pregunte por ella y me dijeron que estaba en su cuarto con una mamá para curarla de los raspones. Haciendo una autocrítica de todas las visitas, me gustaría un poco ‘cambiar mi chip’ de centrarme en un solo niño como vengo haciéndolo desde el inicio, sino también quisiera encariñarme con los demás y que la mayoría sienta confianza conmigo, el cual es un objetivo que tengo desde que llegué por primera. Ahora, como lo dije anteriormente, mi objetivo es que toda la comunidad vea que Margarita no es la ‘pieza fea del grupo’, y que la conozcan más para que se den cuenta de quien realmente es y no la juzguen tanto por su  forma de ser.

No hay comentarios:

Publicar un comentario