Acababa mi
primera experiencia en Llanavilla, y era hora de emprender un nuevo desafío o mejor
dicho asumir un rol totalmente ajeno a mí en lo que ha transcurrido el año. Cuando
se anunció este nuevo proyecto, se dejó en claro que sólo iríamos dos veces al
bimestre, totalmente diferente a los bimestres anteriores que íbamos
entresemana a Casita de la Paz. Esto implicaba evidentemente muchísimas horas
menos de servicio para Ciudad de Dios, y para completar nuestra calificación
deberíamos tener tres bitácoras, es decir una bitácora sin visita algo que
sinceramente lo tome como imposible al escucharlo. Como mencioné anteriormente
esto es todo un reto, porque en los bimestres anteriores no era más que
espectador mientras mis demás compañeros
proponían o exponían las actividades para el sábado; y ahora más que nunca
debía ser mucho más abierto con mis compañeros, participar en la lluvia de
ideas, en general debía organizar actividades.
Esto empieza
cuando de manera inesperada en un simple
chat grupal, donde la mayoría hacía lo posible para que de alguna forma entre 4º
“D” y 4º “E” haya la mejor relación posible para quienes somos los encargados de los niños de 1º y 2º de primaria
de Llanavilla. La verdad, no hubo un buen acuerdo cómo se esperaba porque por
varios motivos hubo un grupo que podía quedarse en el recreo y otro grupo que
podía quedarse terminadas las clases. Finalmente decidimos dividirnos en dos
grupos entre los que podían y no podían quedarse poniéndonos en el lugar de
nuestros compañeros y pensando que en algún momento ellos podrían tener en
cuenta algunas dificultades en nuestros horarios después de clase.
Me encontraba
entre quienes podíamos quedarnos a la salida, y en esos pequeños minutos ocurrió
algo que nunca imaginé en este proyecto, llegué a ser participe de la organización y planificación de actividades.
Pese a que a algunos no nos tocaba esa semana la visita a Llanavilla, hicimos
un esfuerzo por organizar las
actividades para apoyar de alguna forma a quienes les tocaba en la semana.
Ese
día de planificación, pudimos conocernos
aún más como una unión de las comunidades de 4º “D” y “E”, aceptar nuestros defectos y virtudes, y
tratar de superar el trabajo que
hicimos la semana anterior. Para esto nuestros compañero de 4º “E” que faltaron
la semana anterior nos preguntaron amablemente cómo nos fue a los de la “D” en
esta primera experiencia en Llanavilla, así como ponerlos al tanto de las
clases de Inglés que enseñamos anteriormente y ‘poner sobre la mesa’ los aspectos
positivos y negativos de aquella clase; fue una especie de ‘flashback’ entre
quienes fuimos y no fuimos a la primera visita del bimestre a los niños de 1º y
2º de primaria de Llanavilla.
Además aprendimos algo nuevo por parte de nuestros
compañeros de la “E”, nos enseñaron lo que era un Sílabo en este proyecto, aquí
se plasmaba de una manera ordenada todo lo que planificábamos durante la
semana. Acordamos enseñarle a los niños los útiles escolares en Inglés y en este
sílabo estarían los materiales que requeriríamos para esa clase, así como una
organizada distribución de los tiempos como mejora respecto a la salida anterior.
Personalmente, no pude creer ser uno de los protagonistas en esta organización pero sin quitarle el protagonismo al grupo creo que en cierto modo cada uno de nosotros lideró con inspiración y se comprometió y esforzó a su modo, ya sea proponiendo ideas para las dinámicas, tratando de hacerle unas mejoras a las clases, ofreciéndose a preparar o conseguir algún material educativo, etc. Realmente puedo decir luego de esto tuvimos un arduo y gran trabajo en comunidad todos aportaban algo en el grupo, no había alguien que se quede callado, y nos encargábamos de llegar a un acuerdo en las actividades y de que todos entiendan lo planificado sin que se queden con alguna duda.



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