Desde que empezó el tramo
final del año, sabíamos que sólo tendríamos una visita programada, sería
nuestra última visita y con casi todos los compañeros con los que empezamos a
construir todo esto, y que llegaba a su fin el primer año o la primera parte de
este proyecto como salón. Todos estábamos de acuerdo con que era nuestra última
oportunidad para poderle transmitirles un buen mensaje a cada uno de esos niños
que nos estaban esperando. Al arrancar esa semana, sabíamos también que
teníamos que filmar gran parte de nuestro video anual de Ciudad de Dio; y en el
transcurso de la semana, los encargados dieron una idea para el sábado y
nosotros fuimos dando más ideas para trabajar
en comunidad, además de organizar las actividades que
teníamos por secciones separadas y la actividad final donde se unían todos los
grados.
Llegó el sábado, y entramos
a Llanavilla tal como lo habíamos organizado
para la grabación del video. Los niños tardaron un poco en llegar, pero
apenas fueron viniendo rápidamente abrimos los salones para dar inicio a la
clase de 1º y 2º. Teníamos muy claro que esta clase tenía que ser diferente a
las demás así que tuvimos la gran idea de poner las carpetas en ‘U’ y llevamos
sus sillas al centro para hacer una clase más dinámica para que todos se
interesen en participar y no se aburran como los habíamos escuchado quejarse en
visitas pasadas. Mientras mis compañeros lideraban la dinámica de ‘Head, and
sholders knees and toes’, luego de buscar
la verdad en mi rol como supervisor, actué
con coherencia al ubicarme atrás de tal modo que pueda identificar a los
que se escondían al último y convencerlos de participar, estar atentos y finalmente
puedan aprender divirtiéndose. Afortunadamente no me equivoqué porque pude ver
quiénes no prestaban atención y convencí a todos de que observen de las
dinámicas y a la mayoría les gustó la clase.
Me tocó liderar la actividad que propuse en la semana, y creo haberlo hecho
con la inspiración de los niños que en mi primera visita, querían quedarse
con las caritas de los animales que estaban pegadas a unos palitos de madera,
pero no podían porque no eran nuestros. Así que me esforcé y me comprometí a armar mis propios palitos con las caritas
de los animales que les enseñamos de tal manera que el que sabía el nombre del
animal en inglés, se llevaba la carita.
Al principio no me entendieron bien,
pero cuando pregunte el nombre de un animal y un niño lo decía y veían que se
llevó la carita, inmediatamente todos querían participar para llevarse su
animalito; lo que fue de mucho agrado al ver que mi trabajo dio fruto, y lo más
importante, ganarme el cariño de los niños y trascender en ellos.
Finalmente, como lo habíamos
planeado, hubo un ‘sketch’ de mis compañeros con todos los grados de Llanavilla
en el patio, y para eso mi salón tuvo la iniciativa de traer las sillas hasta
el patio para que los niños estén más cómodos. Aquella actuación tenía como
finalidad darles el mensaje de no resolver las cosas con violencia, sino darse
un tiempo para dialogar y amistarse como personas civilizadas que somos; atrás
los niños comentaban que les gustó el mensaje. Fue una muy buena idea abordar
ese tema porque precisamente ellos viven en un ambiente lleno de delincuencia y
tantas maldades que hay en pueblos jóvenes, así que creo que finalmente
cumplimos el objetivo en Llanavilla y todos estuvimos de acuerdo en eso. En el ‘flashback’
fuimos honestos en mencionar cómo los niños a veces no nos hacían caso porque estábamos
solos como 4º “D” por primera vez sin la compañía de 4º “E” quienes llevaban el
proyecto todo el año y con ello los niños les tenían más confianza que a
nosotros; pero creímos haber cumplido nuestra misión en Llanavilla.




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