Necesitaba involucrarme en un proyecto más, y finalizando
los Talleres CAS, Edú me aceptó en formar parte de la última sesión del
proyecto en el Hogar San Camilo. Aquella institución alberga personas de
diferentes edades que padecen de VIH, y me contó que sus sesiones consistían en
tocar temas de Búsqueda de la Verdad o Teoría del Conocimiento. La visita a la
que iba a asistir estaba programada para el viernes 27 de febrero y como se
trataba de la última visita del proyecto original acordamos que en esa sesión
se haría un feedback de todo lo aprendido.
Cuando llegamos, el Hogar San Camilo fue más humilde de lo
que creí, estaba localizada en una avenida visiblemente peligrosa y descuidada por
el Centro de Lima. Cuando ya era nuestro turno, avanzamos a las instalaciones y
me dio curiosidad ver que el patio central era muy parecido a un patio de Bellas
Artes, definitivamente tenía antigüedad y me pregunté cómo lo obtuvo la
institución. Nos tocaba acompañar a dos personas adultas y dos de nuestra edad
como ya me habían explicado, era la primera vez que hacía una actividad social
con personas mayores ya que estaba acostumbrado a trabajar con niños y fue algo
extraño, aunque a decir verdad con gente mayor se puede trabajar con mayor soltura
un área como Teoría del Conocimiento.
Me presentaron a cada uno de ellos y entro un señor que al
principio creí que era un doctor, pero sorpresivamente era uno de los
pacientes, como en toda primera visita de Ciudad de Dios me fui dando la idea
que ese señor iba a ser más trascendente en mí. Se veía como una persona culta,
experimentada, y con muchas historias que contar.
En el feedback fuimos repasando cada una de las formas de
obtener conocimiento como: La memoria, la emoción, y la percepción sensorial. En
cuanto a la memoria jugamos Ritmo Agogo para que los pacientes desarrollen su
memoria, ya que algunos se olvidaban de nuestros nombres incluso segundos
después de haberles hecho acordar, lo cual fue impactante para mí. El que se
equivocaba en esa dinámica, debía contar una historia, y el señor que me llamó
la atención desde el inicio contó su historia, él iba a apoyar al Padre de una
Iglesia Salesiana, y el Padre le tenía tanta confianza que le invitó a ingresar
al Colegio Claretiano con todo pagado, y allí se hizo un gran estudiante con
grandes calificaciones, emprendió el sueño de estudiar Diseños Gráficos pero no
pudo culminar sus estudios porque su padre murió y no tenía como cubrir los
gastos.
Seguimos con la percepción sensorial y los pacientes
recordaron que con los sentidos también se puede obtener conocimiento, por
ejemplo hay músicos ciegos que pueden tocar la guitarra como José Feliciano, o
sordos que pueden producir música, hubo un músico que con las vibraciones de la
guitarra podía escuchar la música que estaba componiendo y eso se los
transmitió a otros pacientes sordos e incluso lloraron porque era la primera
vez que escuchaban algo.
Finalmente acabamos con la emoción, y recordaron ver unas
películas junto a mis compañeros y a partir de allí nos pudieron contar algunas
emociones que les hacía transmitir esa película. El señor José Antonio, nos
contó nuevamente una historia, un día casi no tenía dinero para comer y solía
vivir en la calle, y de urgencia tenía que ir en un taxi que le pagó aquella
Iglesia Salesiana para hacerse un chequeo por su enfermedad, entonces se
encontró con una monjita y luego que le cuente su historia y lo que le estaba
pasando, ella le dio una medallita, se bajó del taxi y vio que esa medallita
decía el nombre de una Madre no muy conocida, entonces entró al hospital y le
indicaron que tuvo un gran avance en su salud, le fue yendo bien y decidió hacerle
una misa, y cuando se bajó del micro que lo llevaba se encontró $700. Son esa
clase de historias que uno no cree al principio pero por cómo lo cuenta te
convencen de que increíblemente son ciertas; lamentablemente perdió su
medallita y converso eso con otra monjita y le dijo que era para que se de
cuenta que sin la medallita esa santa, que había fallecido en el siglo XVIII,
aún le seguía cuidando y que le tenga fe.
Se acabó la visita y me despedí de los pacientes, pero me
fui triste porque cometí un error que a estas alturas no podía cometer, sentí
que recibido más de lo que di y esa no es la idea, aunque me era muy difícil
ser parte de un ‘feedback’ recordando actividades que no había hecho ya que fue
mi primera visita. Se pusieron tristes cuando les contamos que sería nuestra
última visita de proyecto, aunque les prometimos ir los sábados que podíamos, y
allí pueda tener mi revancha, no sólo con los pacientes del Hogar San Camilo,
sino también con el niño que encontré en diciembre del año pasado el cual no
pude enseñarle Arte, porque está muy cera y tengo la ilusión de encontrarme con
él de nuevo.
Objetivos:
Emprender nuevos
desafíos: Fue la primera vez que trabajé con personas adultas y no con
niños como suelo hacer.
Proponer y planificar
actividades: Acordamos hacer un ‘feedback’ de todas las sesiones a lo largo del proyecto.
Participar en
actividades y proyectos de importancia global: Estuvimos participando en
actividades con gente que padece el VIH y los acompañamos un buen tiempo en el
que ellos lo disfrutaron.
Adquirir una mayor
conciencia de sus propias cualidades y áreas de conocimiento: Abarcamos
temas de Teoría del Conocimiento y logramos que los pacientes nos cuenten sus
historias.
Evidencias:
[La puerta del Hogar San Camilo]
[El patio principal]
[Imagen de San Camilo]
[Yo junto a mis compañeros y pacientes del Hogar San Camilo]




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