domingo, 23 de noviembre de 2014

BITÁCORA Nº 11: HOY SE ACABA UNA HISTORIA, Y MAÑANA EMPIEZA OTRA

El pasado viernes, teníamos que entregar nuestro plan de trabajo para el Proyecto Personal de este verano con la finalidad no solo de cubrir los meses requeridos para CAS, sino de emprender nuevos retos y escoger nuestro nuevo desafío. Llegó el día, y no tenía nada que presentar, días antes noche buscaba desesperadamente a qué voluntariados podía incorporarme, pero no tuve éxito.

Este sábado fue un sábado totalmente distinto a los demás. Salía del museo del Banco Central de Reserva para un informe de Arte. Me sentía bien porque creí haber hecho un buen trabajo allí, Arte es de los pocos por no decir el único curso en el que las cosas me salen bien y le tengo un cariño especial porque es también un hobbie que me gusta. Iba por el centro de Lima camino a la Biblioteca Nacional de la Av. Abancay, y vi unos dibujos hechos en las mismas losetas de la avenida cerca a la pared, vi uno tras otro hasta que me encontré con un pequeño, cerca tenía una lata para darle dinero, estaba pintando uno de sus dibujos en el piso y al costado escribió algo que me motivó a liderar con inspiración este desafío: “Apoya el Arte” … No sabía qué hacer, me sentí  súper mal de ver a ese niño en esas condiciones, dibujaba bien y manejaba bien sus materiales, sólo tenía humildes bolsas con tiza en polvo. Busqué la verdad y actué con coherencia al pararme a su costado, tenía pocas monedas en la lata y le deposité dinero,  me alegró notar cómo la gente se acercaba a mirarlo y a dejarle dinero así sean céntimos o un sol. Lo llamaba pero no me escuchaba por la bulla del ambiente y le dije “¡Amiguito!”, volteó con un rostro triste y decaído y le pregunté “¿Cuántos años tienes?”, me dijo “11”, le pregunté “¿Haces esto todos los días?”, y me dijo “No, sólo los sábados”. Tenía prisa por llegar a la biblioteca y le dije “Ahí te he dejado cinco soles, sigue así”; su rostro cambió completamente y me dijo “¡Gracias!” algo ronco y tímido, me despedí diciendo “¡Mucha suerte!” y moviendo sus cabellos con mi mano.

Definitivamente me alegró el día, de hecho me arrepentí de no haber conversado más con él ni haberle preguntado su nombre. Horas después me imaginé hablarle frecuentemente y me he ido tomando cada vez más enserio la idea de dedicarme a este niño como Proyecto Personal. Siempre he pensado que la mejor forma de transmitir el mensaje que queremos dar es concentrarnos en un solo niño y conocerlo cada vez más para encariñarte con él y ganarte su confianza. Por creatividad creo que estoy escogiendo un proyecto diferente y también podría desarrollar la creatividad del niño enseñándole todo lo que he aprendido de Arte; por acción podría enseñarle demás cursos o quizá enseñarle valores que probablemente no se le haya inculcado, pero sobretodo enseñarle a sentir con la Iglesia y el mundo; y finalmente por servicio estaría dispuesto a comprometerme y esforzarme dos meses y quizá más tiempo en dedicarme a él los sábados a conocernos, aceptarnos y superarnos para que no solo sea un mejor artista sino una mejor persona.


Sé que fue una irresponsabilidad de mi parte no haber entregado mi proyecto el viernes, pero en cierto modo no me arrepiento porque no hubiera tomado a ese niño como opción para el proyecto. Sé que aún no hay nada concreto y que debo preguntarle si quiere ser parte de esto. Me encanta dibujar y ver escrito en el piso “Apoya el Arte” me conmovió totalmente y aunque haya pasado pocos minutos con él, creo que fueron suficientes para sentir el vínculo que hay en ambos. Si el colegio me lo permite, estaría encantado de hacerle la propuesta al pequeño y regalarle por lo menos un panetón para que comparta con su familia. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

BITÁCORA Nº 10: HASTA PRONTO LLANAVILLA

Desde que empezó el tramo final del año, sabíamos que sólo tendríamos una visita programada, sería nuestra última visita y con casi todos los compañeros con los que empezamos a construir todo esto, y que llegaba a su fin el primer año o la primera parte de este proyecto como salón. Todos estábamos de acuerdo con que era nuestra última oportunidad para poderle transmitirles un buen mensaje a cada uno de esos niños que nos estaban esperando. Al arrancar esa semana, sabíamos también que teníamos que filmar gran parte de nuestro video anual de Ciudad de Dio; y en el transcurso de la semana, los encargados dieron una idea para el sábado y nosotros fuimos dando más ideas para trabajar en comunidad, además de organizar las actividades que teníamos por secciones separadas y la actividad final donde se unían todos los grados.

Llegó el sábado, y entramos a Llanavilla tal como lo habíamos organizado para la grabación del video. Los niños tardaron un poco en llegar, pero apenas fueron viniendo rápidamente abrimos los salones para dar inicio a la clase de 1º y 2º. Teníamos muy claro que esta clase tenía que ser diferente a las demás así que tuvimos la gran idea de poner las carpetas en ‘U’ y llevamos sus sillas al centro para hacer una clase más dinámica para que todos se interesen en participar y no se aburran como los habíamos escuchado quejarse en visitas pasadas. Mientras mis compañeros lideraban la dinámica de ‘Head, and sholders knees and toes’, luego de buscar la verdad en mi rol como supervisor, actué con coherencia al ubicarme atrás de tal modo que pueda identificar a los que se escondían al último y convencerlos de participar, estar atentos y finalmente puedan aprender divirtiéndose. Afortunadamente no me equivoqué porque pude ver quiénes no prestaban atención y convencí a todos de que observen de las dinámicas y a la mayoría les gustó la clase.

Me tocó liderar la actividad que propuse en la semana, y creo haberlo hecho con la inspiración de los niños que en mi primera visita, querían quedarse con las caritas de los animales que estaban pegadas a unos palitos de madera, pero no podían porque no eran nuestros. Así que me esforcé y me comprometí a armar mis propios palitos con las caritas de los animales que les enseñamos de tal manera que el que sabía el nombre del animal en inglés, se llevaba la carita. 

Al principio no me entendieron bien, pero cuando pregunte el nombre de un animal y un niño lo decía y veían que se llevó la carita, inmediatamente todos querían participar para llevarse su animalito; lo que fue de mucho agrado al ver que mi trabajo dio fruto, y lo más importante, ganarme el cariño de los niños y trascender en ellos.





Finalmente, como lo habíamos planeado, hubo un ‘sketch’ de mis compañeros con todos los grados de Llanavilla en el patio, y para eso mi salón tuvo la iniciativa de traer las sillas hasta el patio para que los niños estén más cómodos. Aquella actuación tenía como finalidad darles el mensaje de no resolver las cosas con violencia, sino darse un tiempo para dialogar y amistarse como personas civilizadas que somos; atrás los niños comentaban que les gustó el mensaje. Fue una muy buena idea abordar ese tema porque precisamente ellos viven en un ambiente lleno de delincuencia y tantas maldades que hay en pueblos jóvenes, así que creo que finalmente cumplimos el objetivo en Llanavilla y todos estuvimos de acuerdo en eso. En el ‘flashback’ fuimos honestos en mencionar cómo los niños a veces no nos hacían caso porque estábamos solos como 4º “D” por primera vez sin la compañía de 4º “E” quienes llevaban el proyecto todo el año y con ello los niños les tenían más confianza que a nosotros; pero creímos haber cumplido nuestra misión en Llanavilla.