domingo, 28 de septiembre de 2014

BITÁCORA 9: LLEGO LA HORA DE ASUMIR UNA RESPONSABILIDAD MAYOR

Era mi turno de volver y tenía todas las ganas de sacarles sonrisas a mis pequeños; pero no podía estar presente durante toda esa clase, mi tutor dijo que me tocaba “estar en el balcón”. El coordinador se encarga de supervisar cada una de las aulas. Al enterarme me quedé anonadado, no podía creer que alguien como yo fuese designado coordinador, no estaba en condiciones de asumirlo. Me ilusioné con que se arrepienta y quería pedirle que me retire del cargo, no me sentía para nada preparado. Nunca demostré ser un líder que podía encargarse de una visita, siempre tuve una actitud pasiva, me escondía cuando necesitábamos un líder. Un día antes me sentí destrozado  al enterarme de algo muy doloroso, mi ilusión de reconciliarme con alguien especial estaba y está casi muerta; no tenía otra preocupación y no quería ir a ninguna parte porque tenía los ánimos abajo. Pero me puse a pensar en artistas que muchas veces tenían presentaciones justo cuando había muerto algún familiar. Ellos salen al escenario con ganas de satisfacer al público como si nada hubiera pasado; eso es ser profesional y como dicen: “el show debe continuar”;  eso me motivó a asumir el reto.

Al llegar no tenía idea cómo exactamente se cumplía con esta labor. El coordinador de 4º E fue Aarom, una persona muy abierta que trabaja en comunidad; y me ayudó en esta nueva experiencia. Ambos organizamos nuestras actividades turnándonos cada 15 minutos por salón supervisando, nos poníamos de acuerdo para tomarnos fotos reflejando nuestra labor ya que al encargarnos las fotos era difícil que nos tomen una. Nos comprometimos desde un inicio al asumir esto y nos esforzamos al supervisarnos mutuamente y apoyarnos cuando un salón necesitaba ayuda.

Cuando en Inicial trataban de escaparse, íbamos a la puerta a evitar que salgan. En una de esas me encontré con uno que estaba sólo y triste mirando la parte trasera del colegio, le pregunté por qué no regresaba con sus amigos y me dijo que no eran sus amigos porque siempre lo trataban mal o se burlaban de él; le pregunté si quería regresar a casa y lleno de lágrimas dijo que quería ver a su papá. Al escucharlo recordé cuando pasé algo parecido a su edad, y le dije algo que ahora me sirve para sonreír: “No es cierto que nadie te quiere, hay una hermosa persona dentro de ti, tarde o temprano vas a encontrar gente increíble que te va a querer un montón por como eres. Dios te esta dando la oportunidad de conocer gente buena en este lugar, debes aprovechar al máximo cada minuto que tienes con ellos. Vamos, entra y ¡Diviértete!”


Cuando en 3º y 4º se ponían muy juguetones, nos acercábamos a ayudar a los encargados de esas secciones y tranquilizábamos a los niños; en 5 y 6º no hubo tantos inconvenientes. En 1º y 2º cuando nuestros compañeros querían hacer una dinámica algunos niños se alejaban tristes y aburridos a una esquina, o se escondían debajo de las carpetas arrimadas y entré para tratar de poner orden sabiendo que ellos ya me conocían. 

Haciendo todo esto, buscamos la verdad de lo que realmente pasaba en los salones y actuamos con coherencia apoyando todos los grados porque el proyecto de una forma más global consiste en apoyarnos mutuamente para construir una mejor Ciudad de Dios.

Culminado mi turno como supervisor no quería quedarme haciendo nada y opté por ingresar a Inicial al haber compañeros de mi salón y me dieron confianza. Me acerqué al pequeño que ayudé hace unos minutos a preguntarle si estaba mejor y 3 o 4  niños me tomaron por sorpresa cuando se me lanzaron encima y no tenía idea de cómo controlarlos.



Fue el momento más bonito de la visita, me sentí bien por el cariño que me transmitieron esos niños y porque ayude a mis compañeros que me necesitaban. No solo trabajé en comunidad sino que sentí que trabaje con mi comunidad, la comunidad de mi salón donde siento confianza y recuerdo viejos tiempos del anterior proyecto. Me agradecieron por ayudar a controlarlos luego de eso y hasta se tomar un ‘selfie’ con los niños amontonándose como podían en mí. Nunca olvidaré un día como ese.

lunes, 8 de septiembre de 2014

BITÁCORA Nº 8: NO ES NECESARIO HACER UNA VISITA PARA PONER NUESTRO LADRILLO

Acababa mi primera experiencia en Llanavilla, y era hora de emprender un nuevo desafío o mejor dicho asumir un rol totalmente ajeno a mí en lo que ha transcurrido el año. Cuando se anunció este nuevo proyecto, se dejó en claro que sólo iríamos dos veces al bimestre, totalmente diferente a los bimestres anteriores que íbamos entresemana a Casita de la Paz. Esto implicaba evidentemente muchísimas horas menos de servicio para Ciudad de Dios, y para completar nuestra calificación deberíamos tener tres bitácoras, es decir una bitácora sin visita algo que sinceramente lo tome como imposible al escucharlo. Como mencioné anteriormente esto es todo un reto, porque en los bimestres anteriores no era más que espectador  mientras mis demás compañeros proponían o exponían las actividades para el sábado; y ahora más que nunca debía ser mucho más abierto con mis compañeros, participar en la lluvia de ideas, en general debía organizar actividades.

Esto empieza cuando  de manera inesperada en un simple chat grupal, donde la mayoría hacía lo posible para que de alguna forma entre 4º “D” y 4º “E” haya la mejor relación posible para quienes somos  los encargados de los niños de 1º y 2º de primaria de Llanavilla. La verdad, no hubo un buen acuerdo cómo se esperaba porque por varios motivos hubo un grupo que podía quedarse en el recreo y otro grupo que podía quedarse terminadas las clases. Finalmente decidimos dividirnos en dos grupos entre los que podían y no podían quedarse poniéndonos en el lugar de nuestros compañeros y pensando que en algún momento ellos podrían tener en cuenta algunas dificultades en nuestros horarios después de clase.

Me encontraba entre quienes podíamos quedarnos a la salida, y en esos pequeños minutos ocurrió algo que nunca imaginé en este proyecto,  llegué a ser participe de la organización y planificación de actividades. Pese a que a algunos no nos tocaba esa semana la visita a Llanavilla, hicimos un esfuerzo por organizar las actividades para apoyar de alguna forma a quienes les tocaba en la semana. 


Ese día de planificación, pudimos conocernos aún más como una unión de las comunidades de 4º “D” y “E”, aceptar nuestros defectos y virtudes, y tratar de superar el trabajo que hicimos la semana anterior. Para esto nuestros compañero de 4º “E” que faltaron la semana anterior nos preguntaron amablemente cómo nos fue a los de la “D” en esta primera experiencia en Llanavilla, así como ponerlos al tanto de las clases de Inglés que enseñamos anteriormente y ‘poner sobre la mesa’ los aspectos positivos y negativos de aquella clase; fue una especie de ‘flashback’ entre quienes fuimos y no fuimos a la primera visita del bimestre a los niños de 1º y 2º de primaria de Llanavilla. 


Además aprendimos algo nuevo por parte de nuestros compañeros de la “E”, nos enseñaron lo que era un Sílabo en este proyecto, aquí se plasmaba de una manera ordenada todo lo que planificábamos durante la semana. Acordamos enseñarle a los niños los útiles escolares en Inglés y en este sílabo estarían los materiales que requeriríamos para esa clase, así como una organizada distribución de los tiempos como mejora respecto a la salida anterior.


 Personalmente, no pude creer ser uno de los protagonistas en esta organización pero sin quitarle el protagonismo al grupo creo que en cierto modo cada uno de nosotros lideró con inspiración y se comprometió y esforzó a su modo, ya sea proponiendo ideas para las dinámicas, tratando de hacerle unas mejoras a las clases, ofreciéndose a preparar o conseguir algún material educativo, etc. Realmente puedo decir luego de esto tuvimos un arduo y gran trabajo en comunidad todos aportaban algo en el grupo, no había alguien que se quede callado, y nos encargábamos de llegar a un acuerdo en las actividades y de que todos entiendan lo planificado sin que se queden con alguna duda.