sábado, 21 de junio de 2014

BITÁCORA N°5: 4º VISITA A CASITA DE LA PAZ

Luego de la última visita, llegó el lunes y nos metimos en serios problemas, luego de enterarnos que no habíamos cumplido con la publicación de la bitácora que correspondía a esa semana y por lo tanto teníamos la nota mínima en esa bitácora.  Este hecho generó mucha polémica en el salón, y se generaron muchos puntos de vista, pero lo concreto es que no revisamos las fechas de presentación de las bitácoras y por ende no las presentamos a tiempo. Pedimos una oportunidad para hacer una bitácora más para promediarla con esta, y hasta ahora no hay nada claro respecto a una nueva oportunidad. Esto creó una especie de crisis interna en el salón, y muchos lo tomamos mal, creíamos que los problemas ya habían acabado y la verdad era que recién estaban empezando. Algo que resumía todos nuestros planes, era que teníamos que demostrar que queríamos una oportunidad, pidiendo más visitas y demostrando nuestro verdadero interés por el curso, y sobretodo por los niños.

La crisis generó una especie de división entre los miembros del salón y esto duró casi una semana, creamos peleas entre nosotros lo cual estuvo tremendamente mal. Sin embargo no podíamos seguir dándole vueltas al asunto, debíamos trabajar para la visita que pedimos como muestra de que queríamos una oportunidad. Entonces, planificamos durante la semana hacer algo que teníamos planeado desde que llegamos por primera vez, limpiar la zona de recreación de los niños, estaba realmente sucia, desordenada, con polvo, en resumen no tenía las condiciones para ser una zona de recreación para niños. Entonces tuvimos que organizar actividades en el momento, y nos íbamos a dividir en dos grupos, uno se encargaría de limpiar toda esa zona, y otro se encargaría de estar con los niños.

Al llegar, nuestros planes se desarmaron considerablemente, las mamás nos dijeron que gran parte de los niños se había ido a sus tratamientos y otros estaban en el parque, en resumen no había ningún niño en la casa. Tras no haber niños, no nos quedó otra que encargarnos todos de la limpieza. Era imposible trabajar todos en un espacio tan pequeño así que nos dividimos nuevamente en dos grupos, uno se quedaría limpiando bicicletas, mesas y en general de la zona de recreación, mientras que otro estaría afuera de la casa lavando los carros y bicicletas de juguete de los niños.

Yo estaba en el grupo de quienes lavaban los juguetes y desde el principio fue difícil por lo pesados y el buen número de juguetes que tenían amontonados los niños. Fue muy complicado y agotador lavar todos esos juguetes aunque no parezca, sinceramente me dio lastima que los compañeros que trabajaron dentro de la casa nos hayan dicho como que no trabajamos nada, pero en verdad fue complicado. Sobretodo porque fue en la calle, con personas extrañas y  serenazgos que nos miraban todo el tiempo y nos criticaban por lo que hacíamos, pero creo que al final eso fue parte de este reto, y actuamos con coherencia al aceptarlo porque finalmente no tiramos la toalla, 'sudamos la camiseta' hasta el final y realmente nos comprometimos y nos esforzamos con lo que nos asignaronCreo también que ayudamos a los niños en lo que más les era urgente y lo que tal vez más querían, que todos sus juguetes estén limpios, y por eso no creo que no hallamos hecho nada como muchos dicen.

Cambiando un poco el tema, me encontré con Margarita y por un lado me alegré de verla y de paso le pregunté si me perdonaba por lo de la semana pasada, y afortunadamente me dijo que no había problema y que su herida ya estaba sanando. Pero por otro me preocupó mucho verla tan callada, cansada y sin la esencia que la caracterizaba cada visita. Ese día fue totalmente distinta, ya no hacía bromas, ya no le ponía apodos graciosos a mis demás compañeros, y casi ni la escuché reír tanto como otras veces y en resumen como mucha pena tengo que decir que en esta visita la vi como despidiéndose de nosotros. Luego de esto no pude evitar sentirme tan mal de pensar en que Margarita poco a poco nos está compartiendo sus últimas presencias en la casita y que tal vez en un tiempo no muy lejano no vuelva a verla nunca más. Aunque me duela, creo que tengo que buscar la verdad respecto a su estado de salud para encariñarme mucho más con ella y aprovechar al máximo cada segundo que pase mientras la acompaño, aunque sé que no debería esperar una mala noticia para recién hacerlo, pero no tengo alternativa,. 


Puede que el resto nos haya visto como que no hicimos nada y si yo fuera ellos diría lo mismo a comparación de lo que hicieron los que trabajaron dentro de la casita. Creo que es cuestión de ponerse en lugar de los demás y no criticarnos entre nosotros, sino más bien apoyarnos y salir adelante juntos. Al final cuando regresamos al colegio, hicimos un ‘feedback’ como ya estaba planeado, y dicho sea de paso nos ayudó a conocernos, aceptarnos y superar nuestras dificultades en este largo camino. Resaltamos un poco el hecho de que hicimos un trabajo mucho mejor a comparación de otras visitas, porque cumplimos con el objetivo y pudimos por primera vez decir y gritar ‘Misión cumplida’. No todo salió como lo planeamos, pero más allá de eso cada uno de nosotros hizo lo que tenía que hacer, por momentos algunos nos distrajimos y no sabíamos qué hacer, como yo. Pero creo que con el tiempo cada uno llegará a poder solucionar los problemas inesperados por sí solos, para finalmente formar esa comunidad que desde un inicio estamos buscando formar y poder todos juntos liderar con inspiración sin depender tanto de los que siempre trabajan como es de costumbre y me parece que es algo que deberíamos mejorar de una vez

BITÁCORA N°4: 3º VISITA A CASITA DE LA PAZ

Por fin, había llegado el Segundo Bimestre y todos teníamos entre nuestras prioridades volver cuanto antes a la Casita de la Paz. Ya teníamos unas ideas para visitar a los niños. Pero un miércoles de esa semana recuerdo perfectamente que volviendo del recreo y listos para intercambiar de salones, nuestro tutor vino inesperadamente al aula para evitar que nos fuéramos porque tenía que decirnos algo muy importante y doloroso. Sabíamos que esto podía pasar en cualquier momento por obvias razones, pero no teníamos idea que fuera a pasar tan rápido. Ese día, nuestro tutor nos contó con mucha pena que uno de los niños, Ángel, había fallecido esa mañana. Algunos llegaron hasta las lágrimas y a mi me hubiera encantado derramar algunas porque fue un niño muy tranquilo, callado, estaba en silla de ruedas por no tener una pierna, y se le notó en nuestras dos salidas que estaba muy cansado. Lo que más me apena de todo esto fue que no pude dedicarle el tiempo que me hubiese gustado darle, pero ahora todos sabemos que hay un Ángel en el cielo que guía cada día nuestro proyecto de Ciudad de Dios, y cuida también cada día a los niños.
Debíamos tratar de levantar cabeza luego de este duro golpe, pero sinceramente fue muy difícil tanto por parte nuestra como de la casita. Queríamos despedirnos de Ángel, pero no contestaban, nosotros estábamos desesperados, y todo se complicó más. Hechos como estos se supone que sirven para unir más a una comunidad y la verdad, nos costó mucho, primero tuvimos que conocernos, aceptarnos y superar este mal momento. Esto tuvo que continuar y luego de un tiempo, coordinamos y organizamos las actividades de lo que sería nuestra 3º visita.

Con una herida muy marcada, llegó el día en el debíamos hacer la visita. Llegamos y notamos que los niños tenían la misma actitud y la misma alegría al vernos de siempre, lo que fue un verdadero alivio y sinceramente nos motivó a hacer las cosas bien. Algo que ya veía venir era la muy probable ausencia de Jaden, comentaba con mis compañeros que también jugaron con él respecto a su probable ausencia ya que me enteré que Jaden no tenía cáncer y solo iba a acompañar a su hermano, Ángel. Esto me dio mucha pena tan solo con pensar en la reacción que haya tenido al momento de enterarse de la lamentable muerte de su hermano. Sin embargo, encontré a alguien que desde el principio me cayó muy bien, Margarita, mientras almorzaba me di cuenta que ya casi ni tenía pelo y no quería aunque fue inevitable pensar el momento en el que sea su turno.

Hicimos la primera actividad, que consistía en enseñarles a los niños palabras en inglés para que tengan un poco de Internacionalidad, uno de los pilares Agustinos. Esta divertida dinámica  se desarrolló con algunos carteles con la palabra y arriba imágenes de lo que queremos que aprendan. Y luego de esta, hicimos una fila para presentarnos a los niños como si fuera la primera visita, solo que esta vez fue de forma un poco más formal y buscamos que ellos nos tomen no tanto como unos amigos, lo cual no esta mal, sino que nos vean más como unos líderes en quienes puedan confiar. Esta idea surge luego de actuar con coherencia y hacer una autoevaluación que hicimos en clase, luego de darnos cuenta que tal vez nuestro propósito en el proyecto no era bien captado por parte de los niños, ya que no nos hacían caso, los mimábamos mucho y se distraían y dispersaban rápido cuando queríamos presentarles alguna dinámica en grupo. 

Cuando nos trasladábamos al parque, veía a Anderson que se divertía manejando una bicicleta de juguete, y al ver que por fin no estaba uno de mis compañeros a su costado, aproveché para hablar con él y volvernos amigos. 

Lo estaba logrando, hasta que recién volteaba una cuadra con Anderson y su bicicleta y de la nada apareció una niña muy pesada, aunque delgada, que se subió a mi espalda y cuando la escuche sonreír con su peculiar carcajada cerca a mi oreja, no lo pensé dos veces, era Margarita.
La lleve todo el trayecto desde la casita hasta el parque, y cuando la solté en el gras, sentí que me dolía mucho la espalda. Hicimos algunas actividades planificadas previamente en el pasto, todos juntos mirando uno de los juegos que había por allí, donde se iba a realizar una dinámica para que los niños identifiquen a qué animal estaban representando mis compañeros, y lo tenían que decir en Inglés para darles una carita feliz en la frente. 

Allí algo que me dolió mucho fue que cuando Margarita les estaba poniendo caritas a algunos de sus amigos, muchos de mis compañeros me comentaron que Margarita no les caía para nada bien. Dicho sea de paso, uno de mis objetivos en este proyecto también sería lograr que mis compañeros se encariñen con ella y no la vean tanto como la que “malogra el grupo”, sino como una de las más entusiastas y juguetonas de la Casita, quisiera y les ayudaría a buscar la verdad, para que se den cuenta  esa es realmente Margarita.

Hablando de ella, no puedo evitar mencionar la parte fea de la visita, y muy dura dicho sea de paso. Cuando tocaba la parte de recreación, los niños juagaron a lo que más les entretenía. Yo buscaba a uno de los niños para jugar y se acerca Margarita una vez más para que la cargue en mi espalda, se encontró con una de sus amigas y le dijo que juguemos a carrera de caballos. 
El tramo era muy largo e hicimos una parada, sentía que ya no podía más y le dije que por favor no se sube, ella quería seguir jugando y cuando se subió yo sinceramente no sabía que hacer, mi cuerpo estaba casi sin equilibrio, tambaleando un poco, inestable, etc. De nada iba a servir que le dijera que baje porque no me iba a escuchar, así que intenté seguir corriendo y en apenas unos pasos ya estaba muy cansado y sentía que mi espalda no aguantaría más. Rápidamente me caí, Margarita salió disparada hacia adelante y  no puedo explicar lo destrozado que me sentía cuando la vi caer, gritar de dolor, y sobretodo la cara de dolor que puso mientras rodaba en el piso. Traté de actuar con coherencia al primero pedirle perdón y luego preguntarle dónde era que se había golpeado, entonces la llevé donde Gabriela, compañera que como planificamos en la semana, sería la encargada de consolar a los niños.


Finalmente espero que Margarita no esté molesta conmigo luego de este incidente, ya que al regresar a la casa para irnos, pregunte por ella y me dijeron que estaba en su cuarto con una mamá para curarla de los raspones. Haciendo una autocrítica de todas las visitas, me gustaría un poco ‘cambiar mi chip’ de centrarme en un solo niño como vengo haciéndolo desde el inicio, sino también quisiera encariñarme con los demás y que la mayoría sienta confianza conmigo, el cual es un objetivo que tengo desde que llegué por primera. Ahora, como lo dije anteriormente, mi objetivo es que toda la comunidad vea que Margarita no es la ‘pieza fea del grupo’, y que la conozcan más para que se den cuenta de quien realmente es y no la juzguen tanto por su  forma de ser.