sábado, 5 de julio de 2014

BITÁCORA N°6: 5º VISITA A CASITA DE LA PAZ

Seguían los problemas internos en el salón, y parecía que no recibíamos el apoyo de ninguna autoridad del colegio. Hablábamos por grupos, a veces todos juntos, y llegábamos siempre a la conclusión que no recibíamos ningún tipo de apoyo administrativo para la posibilidad una cuarta. Pero debíamos ver todo esto desde otro ángulo, debíamos comprometernos y esforzarnos, y pese a todo lo más importante siempre iban a ser los niños, más allá de una nota absurda que puede mejorar o promediarse con otra, el propósito voluntario de visitar a los niños nadie nos lo iba a quitar.

Entonces una vez más habría que hacer el esfuerzo de ‘poner a un costado’ los problemas serios por los que estábamos pasando como salón, conocernos, aceptarnos y superarnos para darnos cuenta que si podíamos superar esto y tener en nuestra cabeza solamente a los niños. Empezamos con la idea que nos quedó en el flashback de la semana pasada: por primera vez fuimos eficientes en nuestro trabajo y cumplimos en conjunto con los objetivos planteados. Nos hicieron recordar en alguna de nuestras conversaciones que no podíamos empezar una cosa sin terminar otra; con lo que nos pareció que antes de empezar alguna otra actividad en la casita, debíamos terminar de arreglar bien los sectores que nos parecían más importantes o que más necesitaban los niños. Entre ellas se encontraba la zona de recreación la cual comparándola como estaba antes había quedado bastante bien a nuestro gusto, luego de la limpieza que hicimos. Y por supuesto planeamos hablar un poco más con los niños, luego de prácticamente no verlos en la visita anterior.

Llegamos todos a la casita con el entusiasmo que nos había dejado el buen trabajo que habíamos hecho la semana pasada; y teníamos muchas ganas de hacer las cosas bien para tratar de revertir el mal momento que teníamos y demostrar que realmente queríamos seguir con este proyecto. Pero una vez más al entrar, nos quedamos realmente desilusionados y muchos de nosotros quisimos realmente tirar la toalla luego de ver que: la zona de recreación que habíamos limpiado con mucho esfuerzo quedó hecha un alboroto y totalmente desordenada, comentamos incluso que estaba peor que antes de su limpieza; es más había allí una madre o voluntaria que estaba con una mesa haciendo doctores vida, nos miró como si nada  hubiera pasado, sin importarle nuestros rostros de decepción, o como si esa zona de recreación hubiese estado siempre así de desordenada. 

Fue inevitable retirarnos de esa zona con rostros de completa decepción e indignación luego de darnos cuenta que a las mamás o la gente en general que maneja la casita no le importa sinceramente el esfuerzo que le ponemos a cada una de nuestras visitas. Pero sobretodo lo que nos dolió más fue enterarnos nuevamente que en nuestra visita no contaríamos con el cariño de los niños, al igual que la semana pasada ellos se encontraban en sus tratamientos y prácticamente dábamos todo por perdido.  


En medio del desgano y de haber encontrado la verdad de esta situación, tuvimos que actuar con coherencia y preguntamos qué podíamos hacer en beneficio de la casita, e inmediatamente nos dijeron que arreglemos uno de los cuartos de la azotea, y al llegar no podíamos creer sinceramente que haya un lugar tan desordenado, sucio, con polvo y con muchísimos artefactos viejos que ni se utilizaban y que hasta podían vender para recaudar fondos. Fue realmente un desastre lo que estábamos viendo y teníamos todos un profundo fastidio por tener que limpiar un depósito insignificante que ni usan los niños porque nuestra labor era limpiar sectores en donde circulaban los niños para que ellos no se vean afectados. En fin, había que liderar con inspiración cada uno de nosotros para dar ideas de cómo arreglar ese cuarto y sacar adelante esta visita. 

Fue muy agotador sacar un sinfín de cosas que habían amontonadas y encima ni podíamos ayudarnos de una forma adecuada porque la entrada a ese cuarto era demasiado estrecho y hasta parecía imposible sacar algunas bolsas o artefactos enormes por una puerta tan pequeña y un lugar tan estrecho para circular. 


Realmente nos comprometimos y nos esforzamos, y limpiamos todo el polvo que había en el cuarto, en cada objeto que sacamos, en cada estante que había allí y trapeamos el piso para luego poder poner en su lugar todas las cosas que habíamos sacado.


Habíamos acabado de arreglar bien ese depósito y estábamos realmente agotados, invertimos mucho tiempo en eso y era la hora de irnos y pese a haber hecho una buena limpieza, nos fuimos con el sabor amargo de no haber disfrutado con los niños.


No se pudo trabajar como quisimos porque no había muchos niños y eso es algo que anhelamos con ansias cada vez que nos anuncian una salida a Casita de la Paz; no limpiar como tal vez piensan las mamás o las personas que administran la casita y eso es algo que realmente nos indigna como salón porque en el flashback muchos se quejaron de que hasta parecía que las mamás nos usaban como si viniéramos solo a limpiar y a solucionar problemas totalmente ajenos a los niños que francamente no son de nuestro interés porque eso es problema de las mamás o producto de su mala organización, no el nuestro.   



En conclusión no me pareció un buen día para nada porque no encontramos alegría por ningún lado, mas bien todo lo contrario luego de darnos cuenta de cómo nos tratan o cómo nos ven la gente adulta en Casita de la Paz. Por otro lado me gustaría añadir que mientras otros hacían doctores vida con las mamás, nosotros estábamos asfixiándonos en un lugar lleno de polvo, suciedad, y artefactos viejos; lo que no me pareció para nada justo de parte de mis compañeros ni de las mamás que nos enviaron a limpiarlo. A lo que voy es que deberíamos conocernos y aceptarnos aún más, para turnarnos cuando nos toquen actividades que requieran un gran desgaste físico; porque se supone que somos una comunidad que esta para apoyarse entre todos, no para que unos hagan el trabajo más delicado y otros el más fuerte. Hay muchísimas cosas que mejorar, organizar mejor nuestras actividades, preguntar con anticipación cuáles son los horarios de los tratamientos de los niños para no darnos con la sorpresa que no están, y sobretodo pulir más la idea de cumplir con los objetivos que nos planteamos en la semana y llevarle alegría y una mejor calidad de vida a los niños que nos necesitan.