Seguían los problemas internos
en el salón, y parecía que no recibíamos el apoyo de ninguna autoridad del
colegio. Hablábamos por grupos, a veces todos juntos, y llegábamos siempre a la
conclusión que no recibíamos ningún tipo de apoyo administrativo para la
posibilidad una cuarta. Pero debíamos ver todo esto desde otro ángulo, debíamos
comprometernos y esforzarnos, y pese a todo lo más
importante siempre iban a ser los niños, más allá de una nota absurda que puede
mejorar o promediarse con otra, el propósito voluntario de visitar a los niños
nadie nos lo iba a quitar.
Entonces una vez más habría
que hacer el esfuerzo de ‘poner a un costado’ los problemas serios por los que
estábamos pasando como salón, conocernos, aceptarnos y superarnos para darnos cuenta que si podíamos superar
esto y tener en nuestra cabeza solamente a
los niños. Empezamos con la idea que nos quedó en el flashback de la semana
pasada: por primera vez fuimos eficientes en nuestro trabajo y cumplimos en
conjunto con los objetivos planteados. Nos hicieron recordar en alguna de nuestras
conversaciones que no podíamos empezar una cosa sin terminar otra; con lo que
nos pareció que antes de empezar alguna otra actividad en la casita, debíamos
terminar de arreglar bien los sectores que nos parecían más importantes o que
más necesitaban los niños. Entre ellas se encontraba la zona de recreación la
cual comparándola como estaba antes había quedado bastante bien a nuestro gusto,
luego de la limpieza que hicimos. Y por supuesto planeamos hablar un poco más
con los niños, luego de prácticamente no verlos en la visita anterior.
Llegamos todos a la casita con
el entusiasmo que nos había dejado el buen trabajo que habíamos hecho la semana
pasada; y teníamos muchas ganas de hacer las cosas bien para tratar de revertir
el mal momento que teníamos y demostrar que realmente queríamos seguir con este
proyecto. Pero una vez más al entrar, nos quedamos realmente desilusionados y
muchos de nosotros quisimos realmente tirar la toalla luego de ver que: la zona
de recreación que habíamos limpiado con mucho esfuerzo quedó hecha un alboroto
y totalmente desordenada, comentamos incluso que estaba peor que antes de su
limpieza; es más había allí una madre o voluntaria que estaba con una mesa
haciendo doctores vida, nos miró como si nada
hubiera pasado, sin importarle nuestros rostros de decepción, o como si esa
zona de recreación hubiese estado siempre así de desordenada.
Fue inevitable
retirarnos de esa zona con rostros de completa decepción e indignación luego de
darnos cuenta que a las mamás o la gente en general que maneja la casita no le
importa sinceramente el esfuerzo que le ponemos a cada una de nuestras visitas.
Pero sobretodo lo que nos dolió más fue enterarnos nuevamente que en nuestra
visita no contaríamos con el cariño de los niños, al igual que la semana pasada
ellos se encontraban en sus tratamientos y prácticamente dábamos todo por
perdido.
En medio del desgano y de
haber encontrado la verdad de esta situación, tuvimos que actuar
con coherencia y preguntamos qué
podíamos hacer en beneficio de la casita, e inmediatamente nos dijeron que
arreglemos uno de los cuartos de la azotea, y al llegar no podíamos creer
sinceramente que haya un lugar tan desordenado, sucio, con polvo y con
muchísimos artefactos viejos que ni se utilizaban y que hasta podían vender
para recaudar fondos. Fue realmente un desastre lo que estábamos viendo y
teníamos todos un profundo fastidio por tener que limpiar un depósito
insignificante que ni usan los niños porque nuestra labor era limpiar sectores
en donde circulaban los niños para que ellos no se vean afectados. En fin,
había que liderar con inspiración
cada uno de nosotros para dar ideas de cómo arreglar ese cuarto y sacar
adelante esta visita.
Fue muy agotador sacar un sinfín de cosas que habían
amontonadas y encima ni podíamos ayudarnos de una forma adecuada porque la
entrada a ese cuarto era demasiado estrecho y hasta parecía imposible sacar
algunas bolsas o artefactos enormes por una puerta tan pequeña y un lugar tan
estrecho para circular.
Realmente nos comprometimos y nos esforzamos, y limpiamos todo el polvo que había en el cuarto, en cada
objeto que sacamos, en cada estante que había allí y trapeamos el piso para
luego poder poner en su lugar todas las cosas que habíamos sacado.
Habíamos
acabado de arreglar bien ese depósito y estábamos realmente agotados, invertimos
mucho tiempo en eso y era la hora de irnos y pese a haber hecho una buena
limpieza, nos fuimos con el sabor amargo de no haber disfrutado con los niños.
No se pudo trabajar como quisimos
porque no había muchos niños y eso es algo que anhelamos con ansias cada vez
que nos anuncian una salida a Casita de la Paz; no limpiar como tal vez piensan
las mamás o las personas que administran la casita y eso es algo que realmente
nos indigna como salón porque en el flashback muchos se quejaron de que hasta
parecía que las mamás nos usaban como si viniéramos solo a limpiar y a
solucionar problemas totalmente ajenos a los niños que francamente no son de
nuestro interés porque eso es problema de las mamás o producto de su mala
organización, no el nuestro.
En conclusión no me pareció
un buen día para nada porque no encontramos alegría por ningún lado, mas bien
todo lo contrario luego de darnos cuenta de cómo nos tratan o cómo nos ven la
gente adulta en Casita de la Paz. Por otro lado me gustaría añadir que mientras
otros hacían doctores vida con las mamás, nosotros estábamos asfixiándonos en
un lugar lleno de polvo, suciedad, y artefactos viejos; lo que no me pareció
para nada justo de parte de mis compañeros ni de las mamás que nos enviaron a
limpiarlo. A lo que voy es que deberíamos conocernos
y aceptarnos aún más, para turnarnos
cuando nos toquen actividades que requieran un gran desgaste físico; porque se
supone que somos una comunidad que esta para apoyarse entre todos, no para que
unos hagan el trabajo más delicado y otros el más fuerte. Hay muchísimas cosas
que mejorar, organizar mejor nuestras actividades,
preguntar con anticipación cuáles son los horarios de los tratamientos de los
niños para no darnos con la sorpresa que no están, y sobretodo pulir más la
idea de cumplir con los objetivos que nos planteamos en la semana y llevarle alegría
y una mejor calidad de vida a los niños que nos necesitan.





